El Tren Solar se incorpora como alternativa sostenible para recorrer bodegas de la Quebrada y consolidar el posicionamiento turístico provincial.
La Ruta del Vino de Jujuy dejó de ser un proyecto emergente para consolidarse como un producto turístico-productivo en expansión, que articula vitivinicultura de altura, identidad territorial e infraestructura turística en dos regiones contrastantes de la provincia: los valles templados y la Quebrada de Humahuaca. En ese esquema, el Tren Solar de la Quebrada comienza a posicionarse como una herramienta clave para integrar movilidad sostenible, experiencias enológicas y desarrollo local.
Con un recorrido superior a los 150 kilómetros, el circuito vitivinícola jujeño vincula zonas de clima templado con áreas de viticultura extrema, donde los viñedos superan los 3.000 metros sobre el nivel del mar. Actualmente, la ruta reúne 20 establecimientos: cuatro ubicados en los valles templados y 16 en la Quebrada, configurando una oferta que combina producción primaria, agregado de valor en origen y servicios turísticos.
Desde el Gobierno provincial destacan que el crecimiento del sector está acompañado por obras de señalética específica, orientadas a ordenar el circuito, facilitar el acceso a los establecimientos y mejorar la experiencia del visitante. La infraestructura, además, cumple un rol productivo al visibilizar a las bodegas y distribuir el flujo turístico en el territorio, impactando en economías locales vinculadas a la gastronomía, el alojamiento y los servicios.
En los valles templados, localidades como Monterrico concentran emprendimientos que integran viñedos, propuestas gastronómicas y alojamiento rural, mientras que San Salvador de Jujuy se incorpora al circuito con una oferta urbana ligada a wine bars, cocina regional y producción local. Se trata de un segmento asociado al descanso, la naturaleza y el consumo de cercanía.
La Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio Mundial, representa el perfil más distintivo de la ruta. Allí, la vitivinicultura de altura se combina con experiencias culturales, gastronomía regional, arte y tradiciones andinas. Purmamarca, Maimará, Huacalera y Uquía concentran bodegas que no solo ofrecen degustaciones, sino también recorridos productivos, propuestas de slow food y el uso de insumos de origen local, reforzando el concepto de identidad territorial.
En este escenario, el Tren Solar de la Quebrada se integra como un nuevo eslabón de la cadena enoturística. La propuesta contempla un guiado interpretativo a bordo, enfocado en las características del vino de altura, el suelo y las condiciones agroclimáticas que definen su perfil. Tras el recorrido ferroviario, los pasajeros descienden en la estación Volcán y continúan hacia bodegas de referencia para realizar visitas a viñedos, conocer los procesos productivos y participar de degustaciones.
El esquema combina transporte de bajas emisiones, producción regional y turismo experiencial, alineándose con un modelo de desarrollo que busca diversificar la matriz económica local a partir de la articulación entre agroindustria y servicios. Para el sector vitivinícola jujeño, esta integración refuerza el posicionamiento de la provincia como origen de vinos de altura con identidad propia, al tiempo que amplía los canales de comercialización indirecta a través del turismo.
Fuente: Gobierno de Jujuy.



