Las provincias cuyanas lideran los despachos, mientras regiones como La Rioja y Salta refuerzan su perfil de valor agregado.
El último informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) sobre comercialización muestra un cierre de año con comportamientos diferenciados entre el mercado interno y el frente externo, en un escenario donde las provincias vitivinícolas reflejan realidades productivas y comerciales diversas.
Mientras el consumo doméstico continúa condicionado por la pérdida de poder adquisitivo y cambios en los hábitos de consumo, las exportaciones muestran movimientos vinculados a la dinámica del tipo de cambio, la demanda internacional y la estrategia de posicionamiento de las bodegas en distintos segmentos.
Mercado interno: el consumo sigue concentrado en las provincias productoras
De acuerdo con el INV, los despachos al mercado interno evidencian una dinámica que mantiene como eje a las grandes provincias vitivinícolas, donde se concentra tanto la producción como el fraccionamiento.
Mendoza continúa liderando con claridad el volumen de vino destinado al consumo local, ratificando su rol central en la cadena, tanto por su peso productivo como por su estructura industrial y logística. La provincia no sólo aporta la mayor parte del vino comercializado, sino que también marca la tendencia en términos de mix de productos, con fuerte presencia de vinos fraccionados.
Le sigue San Juan, con una participación relevante en el abastecimiento del mercado doméstico, especialmente en segmentos de vinos de mesa y a granel, además de mostos, lo que refleja un perfil productivo diferenciado respecto de Mendoza.
Entre las provincias emergentes, La Rioja y Salta sostienen su presencia en el mercado interno con volúmenes más acotados, pero con un posicionamiento cada vez más asociado a vinos de mayor valor agregado y fuerte identidad regional.
El informe también refleja que el comportamiento del mercado interno continúa mostrando una tendencia de consumo más moderado, con desplazamientos hacia presentaciones de menor precio relativo y una competencia creciente con otras bebidas.
Mercado externo: el protagonismo sigue en Cuyo, pero con estrategias más segmentadas
En el frente exportador, el mapa vuelve a mostrar una fuerte concentración en las provincias cuyanas, aunque con matices según el tipo de producto.
Mendoza se mantiene como la principal provincia exportadora de vinos, tanto fraccionados como a granel, y conserva su liderazgo en los envíos hacia los principales destinos internacionales. Su estructura bodeguera, la diversificación de mercados y la experiencia exportadora la sostienen como el eje del comercio exterior vitivinícola.
San Juan, por su parte, conserva un papel destacado especialmente en productos a granel y mosto, consolidando su perfil como proveedor de volumen dentro del esquema exportador argentino.
En tanto, provincias como La Rioja, Salta y Neuquén aparecen con menor participación en volumen, pero con una inserción internacional más asociada a nichos de calidad, vinos de altura o producciones de perfil diferenciado, lo que refuerza la heterogeneidad del modelo exportador.
El informe del INV muestra que la evolución de los despachos externos está fuertemente atravesada por variables macroeconómicas -tipo de cambio, costos logísticos, acceso a mercados- y por la competencia global, en un contexto donde las bodegas buscan equilibrar volumen y valor.
Por último, los datos muestran a un sector que opera en equilibrio entre dos realidades. Por un lado, un mercado interno que no logra despegar con fuerza y obliga a ajustar precios, presentaciones y estrategias comerciales. Por otro, un frente externo que ofrece oportunidades, pero bajo una competencia creciente y con altos requerimientos de calidad, logística y financiamiento.
Informe completo de mercado interno y externo.
Fuente: INV



