El Senasa derogó dos capítulos del reglamento histórico y avanza en una revisión integral del marco regulatorio.
El Gobierno nacional avanzó en la actualización del marco regulatorio sanitario al derogar dos capítulos del Reglamento de Inspección de Productos de Origen Animal, una norma vigente desde 1968. La medida fue oficializada a través de la Resolución 62/2026 del Senasa y forma parte de un proceso de revisión de reglas consideradas desactualizadas frente a los actuales sistemas productivos y herramientas digitales.
La decisión elimina los capítulos XXIX (“Del asesoramiento”) y XXXIII (“De los productos provenientes de la agricultura familiar”) del Decreto 4238/68, que estructura el histórico reglamento sanitario. Según se informó oficialmente, el objetivo es simplificar el esquema normativo y avanzar hacia una adecuación integral de la regulación que rige para la cadena de productos de origen animal.
Desde el Gobierno señalaron que parte de la normativa derogada respondía a modalidades administrativas y de difusión que hoy fueron reemplazadas por sistemas digitales, lo que generaba superposiciones o exigencias consideradas innecesarias. En el caso del capítulo referido a agricultura familiar, la revisión apunta a avanzar hacia esquemas regulatorios diferenciados y más específicos para ese sector.
La actualización se enmarca en una estrategia más amplia de revisión de regulaciones vinculadas a la producción agroalimentaria, con la premisa oficial de reducir cargas administrativas y ordenar el marco sanitario sin modificar los estándares de inocuidad exigidos para la producción y comercialización de alimentos de origen animal.
De acuerdo con lo indicado, esta primera etapa forma parte de un proceso gradual de reforma del reglamento, que continuará con la revisión de otros apartados de la norma, considerada una de las bases históricas del sistema de control sanitario argentino.



