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CONSEJOS PARA LOGRAR UNA FERTILIZACIÓN DE ALFALFA MÁS ÓPTIMA 11-11-08
 

Los requerimientos para una buena práctica varían dependiendo de los niveles de producción y el manejo del cultivo.

En suelos con deficiencias de nutrientes, la fertilización y refertilización significa más leche y más carne.

 

Para intensificar su cultivo es necesario conocer los factores que pueden condicionar su performance. El objetivo de este informe es revisar conceptos generales sobre algunos de esos elementos, que permiten lograr una mayor y más eficiente producción y utilización del forraje.

 

Aspectos nutricionales: la alfalfa es una especie de gran plasticidad, que puede prosperar desde las regiones semiáridas hasta las húmedas, requiere suelos bien aireados porque es muy sensible al anegamiento. La fotosíntesis puede quedar más afectada en esas condiciones que en las situaciones de déficit hídrico.

 

Además, esta leguminosa no desarrolla bien en suelos de textura fina y tampoco le son favorables los salinos o alcalinos que poseen elevadas conductividades eléctricas.

 

Requerimientos:los elementos que la alfalfa requiere en mayor cantidad y toma del suelo son el fósforo, el azufre, el calcio y el nitrógeno (éste último también puede obtenerlo del aire a través de la fijación que realiza una bacteria, por eso no es recomendable fertilizar porque anulamos el trabajo de estas bacterias).

 

Los requerimientos varían según el nivel de producción y el manejo al que está sometido el cultivo.

 

Por ejemplo, las necesidades son máximas cuando la alfalfa se usa exclusivamente para corte, porque no existe un reciclado de nitrógeno a través de la orina o del potasio y del fósforo mediante la bosta.

 

El fósforo es necesario para lograr un establecimiento exitoso y un buen desarrollo de las raíces.

 

El potasio es demandado en altas cantidades y es esencial para aumentar la tolerancia al frío y para brindar una mayor resistencia a ciertas enfermedades.

 

El calcio es vital para la fijación del nitrógeno y para promover el desarrollo radicular. Por su parte, el magnesio está relacionado con el metabolismo de los carbohidratos.

 

El azufre interviene en la síntesis de las proteínas. Es deficitario en los suelos arenosos y esa situación se acentúa a partir del segundo año de cultivo. El boro actúa sobre el movimiento del calcio en la planta y es fundamental en la velocidad de crecimiento.

 

En la mayoría de los suelos, algunos de ellos no se encuentran disponibles en cantidades suficientes.

 

Nutrición del cultivo: las evidencias indican que para satisfacer la nutrición de la alfalfa en la región central y este de Santa Fe no sólo es necesario el P sino también el S en variadas proporciones y momentos de aplicación. En el oeste y hasta el presente, solo el S tiene las mayores posibilidades, sobre todo en suelos con antecedentes de mucha agricultura.

 

Por eso, es indispensable realizar un análisis de suelo para conocer cuáles son los niveles de nutrientes y poder compararlos con valores mínimos:

 

Fósforo: 25 ppm en los primeros 20 cm del suelo; Azufre: 10 ppm; Por debajo de estos valores obtendremos una muy buena respuesta a la fertilización. Por otra parte, el ph del suelo condiciona el rendimiento y la salud de la alfalfa, debido a su impacto en la dinámica de los nutrientes y al determinar la viabilidad de la nodulación.

 

Corrección de défícits: el objetivo del agregado de fertilizantes es suplir las deficiencias del suelo en aquellos nutrientes que afectan al normal desarrollo del cultivo. Es decir, se intenta conseguir mayor productividad y calidad de forraje, mayor tiempo de aprovechamiento, mayor perennidad y mayor crecimiento inicial y velocidad de rebrote.

 

A su vez, la acidez del suelo debe ser corregida mediante el encalado. Esta práctica genera una mejor implantación y persistencia de la alfalfa y permite una mayor actividad de la fijación de nitrógeno. En la práctica, la enmienda debería hacerse en un momento previo a la siembra del cultivo antecesor.

 

Fertilización inicial: la fertilización inicial está asociada básicamente al uso de fuentes fosforadas de rápida disponibilidad. El aporte de nitrógeno en la implantación puede ser favorable cuando se trata de alfalfas en consociación, ya que beneficia el establecimiento de las gramíneas.

 

Refertilización: es recomendable hacer un aporte periódico de nutrientes en los alfalfares establecidos, para incrementar los niveles de fósforo y corregir los déficits temporarios de nitrógeno de las gramíneas (en otoño o a la salida del invierno), de azufre o de microelementos.

 

Fuente: El Tribuno Campo

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