Noticias del Sector
  Agricultura
  Ganadería
  Producciones Alternativas
  Agroindustria
  Clima
  Indicadores
  Agenda

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
< Volver
HABLEMOS DE CONDICIÓN CORPORAL 09-11-08
 

En reproducción se han buscado distintas técnicas que permitan, medir, prevenir, corregir, predecir y mejorar la producción y rentabilidad. Por Dr. Gonzalo Poodts.

En reproducción, ya sea para la actividad de cría o leche, el hombre de campo y técnicos en general en el afán de lograr un ternero por vaca por año, o la menor cantidad de días secos de la vaca de tambo, han buscado distintas técnicas, medidas o herramientas prácticas a fin de lograrlo, que le permitan, medir, prevenir, corregir, predecir y mejorar la producción y rentabilidad. Medidas como peso al nacer, peso al destete, porcentaje de preñez, edad de entore, etc., son términos específicos que hacen referencia a un factor determinado de la producción.

 

Así también la Condición Corporal -CC- es una herramienta, un dato o medida, que se utiliza a fin de evaluar el estado nutricional de los vientres específicamente, con fines reproductivos, efectuado por medio de la simple observación visual a fin de prevenir o evitar mermas en la producción.

 

Está totalmente comprobada y demostrada la influencia del estado nutricional de cada vientre para lograr fertilidad y alta producción, de manera regular durante la mayor cantidad de años -lactancias- posibles.

 

Con este fin, se realizaron múltiples estudios y comparaciones del aspecto exterior con la composición corporal interna -grasa y músculo- y las directas consecuencias sobre el grado de actividad y regularidad de todo el sistema reproductivo, hormonal y anatómico, manifiesto de diferentes maneras según las categorías de vientres:

 

Vaquillonas: sobre el desarrollo del aparato reproductivo, incidiendo directamente en la edad de inicio del ciclo reproductivo regular y de servicio. Vacas post parto y en lactancia:

 

1) En la duración del período parto 1º celo fértil, a consecuencia de afectar el tiempo de involución del útero -recuperar las estructuras adecuadas para el mantenimiento de la gestación- y el reinicio del ciclo hormonal suspendido durante los 285 días de la gestación.

 

2) Montas o servicios por preñez. En síntesis en el período Parto- preñez, alargando o acortando el intervalo entre partos.

 

3) Producción de calostro y leche. Puntos importantes, el primero, en la tasa de sobrevida del recién nacido y porcentaje de terneros destetados; el 2º en el peso del ternero al destete.

 

Estos estudios permitieron crear la herramienta CC. No es más que una medida o escala con valores otorgados a cada estado -aspecto- exterior de los vientres con la finalidad de estandarizar criterios de evaluación, comparables en la distancia y tiempo entre varias personas.

 

La escala: normalmente se utilizan dos escalas: de 1 a 9, es la más difundida por las diferentes asociaciones y organizaciones técnicas; o también la escala de 1 a 5.

 

En ambas, 1 es el estado más carenciado o pobre -de grasa y músculo-, ascendiendo hasta 9 ó 5. La diferencia entre ambas escalas es que la de 1 a 9 hace la descripción más detallada de los estados intermedios.

 

Es importante, que cada establecimiento capacite o entrene visualmente al personal con una escala determinada y definida, fijando en la mente el aspecto que debe tener cada vientre para el valor dado en la escala.

 

¿Cómo se evalúa?

 

a) Se puede realizar simplemente en el potrero, recorriendo los animales, juntándolos en una esquina o aguada, contar y observar al azar un porcentaje representativo del lote, -20 a 30 %- y hacer un promedio.

 

b) También se puede aprovechar un encierre a corral cuando se va a realizar algún tratamiento; en este caso hay que tomar en cuenta las horas de encierre previos o si se los ha traído arriando de mucha distancia, en días muy calurosos, la puntuación de la CC disminuye uno o mas puntos -principalmente usando la escala 1 a 9 y/o en vientres de inferior CC-.

 

Es aconsejable realizar la evaluación de CC, cumpliendo siempre la misma rutina a fin de evitar errores; no es la misma evaluación en el potrero con los vientres tranquilos, que en el corral, donde el stress y movimiento -desbaste- modifica el aspecto.

 

Tampoco es conveniente efectuar la evaluación de CC habiendo realizado recientemente cambios de potrero, de tipo y calidad de alimento, destete o cualquier cambio importante en la rutina normal de los vientres, que puedan afectar o alterar su aspecto.

 

¿Cuándo evaluar?

 

1) Durante el diagnóstico de servicio a partir de los 60 días de finalizado el servicio -generalmente coincide con el destete-. Si bien en este momento con servicios cortos de tres meses, hay mucho tiempo hasta el inicio de la parición, si los vientres están en baja CC, se puede dividir el lote de las preñadas, en preñez grande -avanzada- y preñez chica, y poner las preñadas grande a parir primero, a comer bien, y recuperarse hasta el parto. Y eventualmente si a las de preñez chica, no he logrado darles mejor alimentación o que se recuperen al parto, planificar alguna otra herramienta -suplementación, destete precoz, etc.-. O simplemente separar en un lote aquella de CC crítica y darles un manejo preferencial.

 

2) Al inicio de la parición tratar de corregir falencias que afecten el resultado del próximo servicio. O analizar la carga animal -receptividad- de los potreros en los períodos difíciles. La CC al momento del parto debiera ser 7 a 8, es decir la mejor posible. En vaquillonas es preferible no pasar de 7, por los riesgos de partos distócicos.

 

3) Durante el período del servicio. Cuál debiera ser la puntuación mínima para tener buen índice de procreo: al inicio: debieran tener CC 4 a 5; a mitad del servicio: CC 5 a 6; y fin de servicio una CC 6 a 7.

 

Condición Corporal 1: la estructura ósea del hombro, dorso y cadera es angulosa, muy sobresaliente y áspera al tacto. Hay una severa pérdida muscular con ausencia total de grasa y debilidad física.

 

Condición Corporal 2: estructuras óseas con alguna cobertura muscular, especialmente en el hombro y cuarto posterior. Las apófisis espinosas y transversas de las vértebras se ven con facilidad, son ásperas al tacto y muestran los espacios entre ellas.

 

Condición Corporal 3: la cobertura muscular ha aumentado pero es aún insuficiente para cubrir costillas o rellenar el dorso, lomo y cadera. Las apófisis espinosas todavía son visibles y las tuberosidades de la cadera se mantienen angulosas.

 

Condición Corporal 4: las marcas de las costillas anteriores no son visibles. Los cuartos posteriores presentan una cobertura muscular de forma recta. Las tuberosidades de la cadera comienzan a redondearse. Se detecta leve mullidez en la zona lumbar.

 

Condición Corporal 5: no son visibles las costillas excepto en animales desbastados. La zona lumbar y la grupa comienzan a redondearse. La zona media de las costillas comienza a palparse esponjosa. Las áreas a cada lado de la base de la cola están rellenas pero no abultadas.

 

Condición Corporal 6: los cuartos posteriores se observan rellenos y redondeados. La cobertura de las costillas, el ala de la cadera y base de la cola es gruesa y muy esponjosa.

 

Condición Corporal 7: el animal se ve redondeado con una cobertura grasa uniforme. Se observa abundante acumulación de grasa a cada lado de la base de la cola con formación de depósitos.

 

Condición Corporal 8: el animal toma un aspecto liso y cilíndrico. La estructura ósea es difícil de visualizar. La cobertura grasa se presenta muy gruesa y esponjosa con presencia de depósitos localizados alrededor de la cola, pecho y ubre (polizones).

 

Condición Corporal 9: presenta depósitos grasos aún más marcados que en la C.C. anterior en pecho, ubre y cuarto posterior. La movilidad del animal puede verse dificultada por el exceso de grasa. En nuestros sistemas de producción se observa sólo raramente esta C.C.

 

CC 1: la estructura ósea del hombro, costillas, dorso y cadera son agudas y bien evidentes al tacto. No existe evidencia de la presencia de grasa y hay pérdida severa de musculatura. 

 

CC 2: presenta escasa evidencia de depósitos de grasa con algún incremento en la presencia muscular en el cuarto posterior. Las apófisis espinosas de las vértebras se perciben ásperas al tacto y se ven con facilidad mostrando espacio entre ellas. 

 

CC 3: inició de cobertura de grasa sobre el lomo, dorso y costillas anteriores. Las apófisis espinosas son todavía claramente visibles y pueden ser identificadas individualmente al tacto. Los espacios entre ellas son menos pronunciados.

 

CC 4: las marcas de las costillas anteriores no son visibles. La décimo segunda y décimo tercera costilla se observan sobre todo en vacas con un arco de costillas amplio y costillas muy separadas. Las apófisis espinosas y transversas sólo pueden ser identificadas por palpación -con una ligera presión- sintiéndose redondeadas, no ásperas. Los cuartos posteriores presentan una cobertura muscular de forma recta.

 

CC 5: la décimo segunda y la décimo-tercera costilla no son visibles, a no ser que la vaca esté desbastada. Las apófisis espinosas y transversas sólo pueden ser palpadas mediante una presión firme, y se perciben redondeadas, no siendo visibles. Los espacios entre las apófisis no son observables y sólo se palpan mediante una presión. Las áreas a cada lado de la base de la cola están bastante rellenas, pero no abultadas.

 

CC 6: las costillas están totalmente cubiertas y no son visibles. Los cuartos posteriores se observan rellenos y redondeados. Se percibe una mullidez en la cobertura de las costillas y a cada lado de la base de la cola. Se necesita realizar una fuerte presión para poder percibir las apófisis transversas.

 

CC 7: la terminación de las apófisis espinosas puede sentirse solamente mediante una firme presión. Los espacios entre las apófisis transversas son difíciles de identificar. Se observa una abundante cubierta adiposa a cada lado de la base de la cola con la formación de algunos depósitos.

 

CC 8: el animal toma un aspecto liso y cilíndrico. La estructura ósea comienza a desaparecer de la vista. La cobertura adiposa se presenta gruesa y esponjosa con presencia de depósitos localizados.  

 

CC 9: la estructura ósea no es visible ni fácilmente palpable. La movilidad del animal puede incluso verse dificultada por el exceso de grasa.

 

Fuente: El Tribuno Campo

 

Ganadería | Condición Corporal
< Volver

 

 

Todos los derechos reservados - AgroNoa - Copyright © 2006 - Diseño: BarNews Reseach Group