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AGRICULTURA INTENSIVA CON ESQUEMAS DE ROTACIÓN 08-11-08
 

Un ejemplo de cómo producir a menores costos, con técnicas sustentables y buenos rendimientos. Por Germán Salomón.

Mucho se ha dicho acerca de la necesidad de devolverle estructura a los suelos tabacaleros del Valle de Lerma y una de las recetas recomendadas es la rotación con otros cultivos, preferentemente pasturas o gramíneas. Además, todos saben que para obtener rindes aceptables, es necesario incorporar cada vez más fertilizantes, con los altos costos que ello conlleva.

 

Por otra parte, en las últimas dos campañas, la producción de tabaco Virginia sufrió grandes pérdidas como consecuencia de un fenómeno que se generalizó con el nombre de “amarillamiento”, que entre otros factores predisponentes para su aparición, se enumera la falta de estructura en los suelos.

 

Partiendo de la importancia que tiene el terreno para cualquier producción agropecuaria, el ingeniero Marcelo Pandolfi, productor tabacalero de la localidad de La Merced, desarrolla en su finca diferentes sistemas de manejo, que combinados entre sí, le generan grandes satisfacciones desde lo productivo y lo económico.

 

Todo comenzó hace aproximadamente 3 años, cuando tomó la decisión de realizar un esquema de rotación que alterne el tabaco como principal cultivo, con trigo y sorgo.

 

“Luego del tabaco, implantamos un verdeo de invierno -trigo-, luego un cereal de verano -sorgo- y luego volvemos al tabaco”, explicó Pandolfi.

 

Comentó que la decisión de hacer dos gramíneas consecutivas está basada en la necesidad de mejorar parte de la estructural del suelo a través del aporte de materia orgánica y fundamentalmente luchar contra las malezas.

 

“Al tener dos gramíneas seguidas en el campo, podemos hacer un control, exhaustivo de las malezas de hojas anchas que a la postre es la que compite con el tabaco”, explicó.

 

Para el productor el control de las malezas de hojas anchas es más barato, porque mediante la aplicación de 2,4-D, realiza su control, lo que permite hacer presión durante 12 meses consecutivos sobre este flagelo.

 

El método consiste en combatir las malezas de hojas anchas durante la vigencia de los cultivos de la rotación y al año siguiente, cuando nuevamente se plante tabaco, las únicas malezas que tendrían esos lotes serán el trigo y el sorgo guachos, que podrán ser controlados con un simple graminicida, lo cual reduce considerablemente los costos de “desyerbe manual” o “azadones”, con el consiguiente ahorro de mano de obra.

 

Al referirse a uno de los lotes de su finca implantados con trigo, señaló que antes se había producido ají y la implantación con el cereal se produjo el 20 de julio aproximadamente. Se aplicó 140 kilos de urea en el momento de la siembra, luego se realizaron tres riegos y un control de malezas con 2,4-D.

 

Posteriormente se hizo un refuerzo por manchoneo con mochila de hombro en los lugares donde no había sido bien cubierto por el primer herbicida. Con esta aplicación, el productor logra controlar todas las malezas de hojas anchas de invierno.

 

Asimismo indicó que la siembra se realizó al voleo, con posterior incorporación de la semilla por medio una rastra de disco. En el mismo sentido aclaró que a partir de la próxima campaña entrará en un sistema de siembra directa, para disminuir costos en cantidad de semillas como en cantidad de labores culturales.

 

Este año, la fecha estimada de cosecha está prevista entre el 15 y 20 de noviembre. Con respecto al clima de la ultima campaña, Pandolfi aclaró que en el Valle de Lerma se produjo al menos una helada que afectó mucho al cultivo, particularmente a las variedades tempranas que entraron en floración los primeros días de septiembre.

 

“Estos lotes tuvieron algunos inconvenientes porque el 8 de septiembre se registró una helada de 3 grados bajo cero”, señaló el productor, advirtiendo que todavía se puede ver algunas espigas guachas en aquellos trigos que fueron sembrados muy tempranos.

 

Por otro lado explicó que la fecha óptima para la siembra de trigo en el valle de Lerma puede ser entre fines de mayo y 15 o 20 de junio. Además indicó que el trigo soporta perfectamente bajas temperaturas en la etapa de floración con heladas de hasta 1 grado bajo cero.

 

Es importante señalar que este cultivo recién comienza a sufrir los embates del frío, cuando las espigas que están en floración, llegan a padecer la helada, más de 3 o 4 horas. “En este caso, el efecto del frío es abortivo”, señaló el profesional.

 

En todo el Valle de Lerma se observan lotes de trigo con excelente desarrollo y este es el caso de la finca del ingeniero Pandolfi.

 

En este lugar se utilizó la variedad Cronox de Don Mario, aunque en la zona también hay lotes con otras variedades y marcas que tendrán excelentes rendimientos. En este sentido, Marcelo Pandolfi, comento que en el Valle de Lerma hay experiencias de trigo de 60 quintales o más, pero para lograr este resultado “se requiere doble fertilización: una previo a la siembra y otro al momento de la producción de hoja bandera”, aclaró.

 

Más tarde comentó que “el único problema que tenemos en el valle es que cuando llega la tarde siempre corren vientos fuertes que voltean las plantas”.

 

Conservación del suelo: para Marcelo Pandolfi, el secreto de la agricultura se basa en tener suelos con una buena estructuración y mucha presencia de materia orgánica, recordando que hace tres años se puso a trabajar para la recuperación de suelos. Mas adelante señaló “esta es una de las razones por las cuales durante 12 meses prácticamente cerramos el lote a la entrada de maquinarias agrícolas y lo único que hacemos sobre este potrero es una siembra directa y aplicaciones de los productos agroquímicos y nada más”.

 

Con este sistema de manejo, el productor señaló que “al no tener durante todo un año laboreos el suelo, más el importante aporte de materia orgánica, se puede mejorar la parte estructural del terreno, lo que permite conservar la humedad y logrando al mismo tiempo, una mejor fertilidad potencial del suelo”.

 

Además de señalar la importancia de la rotación del cultivo y la incorporación de materia orgánica al terreno, el profesional se refirió al uso de la maquinaria agrícola.

 

“Tratamos de disminuir al máximo la utilización de subsolador o rastra, para que la estructuración del suelo cumpla su función”, comentó.

 

En este sentido, al referirse a otro lote se su finca, señaló que después de la cosecha del sorgo, se realizó una semi incorporación de rastrojo, se pasó una subsoladota a 30/35 cm, se hizo una pasada de rastra, luego se rayó la superficie y se plantó tabaco.

 

El suelo en la actualidad presenta una gran cantidad de terrones ya que no se produjo la pasada de rastras que producen el afinamiento del suelo.

 

“Es cierto que este manejo es un poco complicado para el riego y hay una serie de factores que debemos ir mejorando”, aclaró el productor vallisto.

 

Para Pandolfi, las ventajas de este sistema de manejo esta basada en el hecho que se ahorra mucho fertilizante y agua de riego. “Aquí pusimos solo 400 kilos de fertilizante de base y recién estamos haciendo el primer riego, 45 días después”, señaló.

 

Al momento de explicar que el perfil del suelo tenía mucha humedad, que no se evaporó por la escaso movimiento que tuvo el terreno, aclaró que las plantas de tabaco sufrieron una helada, que obligó a realizar una nueva plantación selectiva, denominada “refalle”.

 

La idea de esta modalidad de trabajo es aprovechar el remanente de herbicidas y fertilizantes que, combinado con la incorporación de materia verde al suelo, logra conservar la humedad, controlar las malezas y ahorrar en fertilizantes y mano de obra.

 

Microorganismos de suelos: Pandolfi comentó que, con la colaboración de la Universidad Nacional de Salta, se ejecuta en su finca un proyecto para la repoblación de microorganismos del suelo, particularmente hongos benéficos -espirilos y micorrizas-, pensando que dentro de dos o tres campañas se pueda lograr un índice de fertilización de 1-5, que se explica de la siguiente manera: por cada kilo de fertilizante utilizado, obtener 5 kilos de producto -tabaco-.

 

“Si aplicamos una dosis de 50 kilos por hectáreas, trataremos de obtener 2.500 kilos de tabaco”, aseguró.

 

Para que los microorganismos benéficos del suelo puedan vivir y multiplicarse en el suelo, debemos brindarle una serie de condiciones edáficas como: buen contenido de materia orgánica durante todo el año y que los suelos no pueden tener rastrojo desnudo más de 45 días, porque de lo contrario, estos microorganismos pasan a tener resistencia, lo que obligaría a tener que activarlos nuevamente para hacer la repoblación.

 

Esta experiencia, que se desarrolla con el asesoramiento técnico y control de la UNSa, va adosado a un programa de control de malezas, lo que permite es que una simple tarea de azadoneo se pueda controlar en el campo de la presión de malezas.

 

“El objetivo que buscamos es la sustentabilidad del cultivo de tabaco en el tiempo, con pequeños ahorros de costos como sería disminuir el azadoneo y riegos, como así también tratar de lograr que con el mínimo fertilizante posible se obtenga un rendimiento de 2.500 a 3.000 kilos que sería lo óptimo”, expresó.

 

Fuente: El Tribuno Campo


 

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