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UN RECURSO CLAVE PARA EL BIENESTAR HUMANO 12-07-20
 

Un suelo vivo y sano es un aliado para la seguridad alimentaria y la nutrición. Cuidarlo es tarea de la sociedad en su conjunto.

El pasado 7 de julio se conmemoró el Día Nacional de la Conservación del Suelo, en memoria de Hugh Hammond Bennett, (1881-1960) nacido en el Estado de California del Norte. Bennett fue la fuerza conductora detrás de la ciencia de la conservación del suelo y el responsable de un alto grado de implementación de las prácticas de conservación, y la apertura y desarrollo de Consejos de Conservación de Suelo y Agua en los Estados Unidos.


En 1963, bajo la presidencia del doctor Arturo Humberto Illia, en la Argentina se decretó el Día Nacional de la Conservación del Suelo. Entre los fundamentos del decreto se expresa que “el suelo agrícola configura el soporte más sólido de la economía argentina, así como de su expansión futura y que, consecuentemente, la conservación de nuestro recurso natural básico es imprescindible para garantizar el bienestar de todos los habitantes de la Nación”


Se calcula que el 95 % de nuestros alimentos se produce, directa e indirectamente, en nuestros suelos. Por tanto, la disponibilidad de alimentos se basa en los suelos. Los alimentos saludables y de calidad sólo pueden producirse en suelos sanos. Un suelo vivo y sano es un aliado crucial para la seguridad alimentaria y la nutrición.


Un informe reciente sobre el Estado Mundial del Recurso Suelo realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), menciona que la población mundial pasará de los actuales 6900 millones de personas a 9100 millones en 2050. Además, considera que el progreso económico, especialmente en los países emergentes, se traduce en un aumento de la demanda de alimentos y de dietas diversificadas. Por consiguiente, habrá un fuerte crecimiento de la demanda mundial de alimentos y se prevé que la producción alimentaria aumentará un 70 % en el mundo y un 100 % en los países en desarrollo. Sin embargo, los recursos de tierras y aguas, la base de nuestra producción alimentaria, son limitados y se encuentran ya sometidos a una gran presión, por lo que la futura producción agrícola tendrá que ser más productiva y, al mismo tiempo, más sostenible. Ante este escenario tenemos que preguntarnos: ¿Qué rol cumplen los suelos?


Los suelos son un recurso clave para el bienestar humano, ya que proporcionan una serie de productos y servicios tales como:


• Son la base para la producción de alimentos, fibras, combustibles y medicamentos.


• Absorben, almacenan, alteran, purifican y liberan agua, tanto para el crecimiento de las plantas, como para el abastecimiento hídrico.


• Interactúan con la atmósfera a través de la absorción y emisión de gases (dióxido de carbono, metano, vapor de agua, etc.) y polvo.


• Constituyen la mayor reserva de carbono orgánico terrestre (más del doble del carbono orgánico almacenado en la vegetación).


• Regulan los ciclos del carbono, el oxígeno y los nutrientes de las plantas (N, P, K, Ca, Mg, etc.)


• Es el hábitat de diversos animales y organismos, como bacterias y hongos, y, por lo tanto, mantiene la actividad biológica, la diversidad y la productividad.


• Es el hábitat para la dispersión de semillas y la diseminación del patrimonio genético.


• Amortiguan, filtran y moderan el ciclo hidrológico.


• Son la plataforma para asentamientos urbanos y se utilizan como material de construcción.


Amenaza a los suelos


La principal amenaza es la degradación, ya que la misma altera la función de los suelos. Entre los procesos de degradación podemos citar a la erosión (hídrica y eólica), disminución y pérdida de los contenidos materia orgánica, que involucran pérdida y disminución de nutrientes, disminución de la biodiversidad, sellado de la superficie, contaminación, compactación, acidificación, movimientos gravitacionales de tierra (desprendimientos) e inundaciones. Los estudios a nivel mundial señalan que cerca del 33 % de nuestros suelos se enfrentan a una degradación de moderada a grave. El ritmo actual de degradación de los suelos amenaza la capacidad de satisfacer las necesidades de las generaciones futuras, a menos que se revierta esta tendencia a través de un esfuerzo concertado hacia la gestión sostenible y conservación de los suelos.


Una buena noticia


Afortunadamente, hay consciencia de la necesidad de actuar con mayor contundencia a todos los niveles -nacional, regional e internacional- con el fin de invertir las tendencias alarmantes y mantener los suelos saludables necesarios para alimentar a una población en crecimiento.


Situación en el NOA


Una particularidad del NOA, en comparación con otras regiones, es la gran cantidad de zonas agroeconómicas homogéneas que tiene, debido a las diferencias de suelos, relieve y climas. Por lo tanto, la degradación resulta en primera medida de un uso incorrecto y de un mal manejo del suelo, no acorde con la aptitud de los suelos.


Todos los agroecosistemas del NOA presentan alguna forma de degradación, ya sea erosión hídrica, eólica, física, química o biológica y en los agrosistemas de regadío también se presentan la salinización y la sodificación.


Practicas actuales


Actualmente, las estrategias usadas (prácticas de manejo del suelo) tienden a retener y usar el agua de lluvia donde cae. Para ello es necesario prestar más atención a aquellas estrategias que incrementen el contenido de materia orgánica, que prevengan la formación de encostramientos y de capas compactas, que mejoran la estructura del suelo y la capacidad de retención del agua. En la práctica esto significa hacer un mejor y mayor uso de los residuos de cosecha, introducir mejores rotaciones, mejorar el manejo de las pasturas, etc.


Se proponen 11 técnicas conservacionistas (Arzeno J. L. 2016) para la región de Umbral al Chaco:


1. Uso del suelo según su aptitud.


2. Correcta habilitación de las tierras.


3. Sistematización según las necesidades.


4. Sembrar cortando la pendiente.


5. Manejo de Coberturas vegetales del suelo


6. Rotación de cultivos según la textura y el estado de los suelos.


7. Uso adecuado de variedades y de plantas/ha.


8. Fertilización adecuada según el suelo y el cultivo.


9. Mejorar actividad biológica.


10. Manejo Integrado de Plagas (MIP).


11. Cosechas conservacionistas.


Legislación de suelos


La provincia de Salta cuenta con la ley 7070 en la cual, en su capítulo V art. 89 y 90, se establece que el manejo de los suelos provinciales debe efectuarse de conformidad con los principios establecidos en la Carta Mundial de los Suelos, elaborada por la FAO y, para ello, le corresponde a la autoridad de aplicación controlar que los suelos sean protegidos de todo tipo de contaminación, así como de la erosión eólica o hídrica, la inundación, la salinización y/o de cualquier forma de uso irracional, pudiendo a tales efectos establecer distritos de uso sustentable de los suelos, de acuerdo con la magnitud de la degradación.


También podemos mencionar el Decreto N° 3133/11 que declara de Interés Provincial el Uso, Conservación y Recuperación Sustentable de los Suelos en todo el Territorio de la Provincia de Salta, tomando como unidad operativa la cuenca hídrica, y que a su vez autoriza la constitución de Consorcios para el Manejo Sustentable de Suelos a Nivel de Cuenca, cuyas funciones -que se establecen en el Art. 5º- son: a) promover y administrar la recuperación sustentable de la cuenca de su zona de influencia y manejo conservacionista de los suelos; b) proponer a la Autoridad de Aplicación para su aprobación los planes y proyectos previamente acordados por el Consorcio; c) la ejecución y aplicación de las técnicas agronómicas y estructurales que sean necesarias para el manejo de la cuenca y el uso, conservación y recuperación sustentable de suelos dentro del Distrito; d) la realización de trabajos por sí, por terceros o en concurso con los propietarios de los inmuebles afectados por las tareas que fueran necesarias; e) la administración y el control de los planes prediales de manejo de cuencas y conservación de suelos.


Además, en su artículo 20, establece, entre otros beneficios, exenciones impositivas previstas en el artículo 162 de la Ley Nº 7070.


También se destaca las acciones realizadas por la Filial NOA de la Asociación Argentina de la Ciencia del Suelo (AACS), que presentó una ponencia en el XXII Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo en Rosario (2010), sobre la conveniencia y la necesidad de trabajar en conservación de suelos con Enfoque de Cuenca Hídrica, sugiriendo que en una futura Ley Nacional de Conservación de Suelos y Agua (LNCSyA) sea incluido este enfoque como un Presupuesto Mínimo y en el XXV Congreso Argentino de Ciencia del Suelo, en Río Cuarto (2016), también presentó otros dos presupuestos mínimos: trabajar con enfoque de zonas o regiones productivas diferentes y un conjunto de técnicas conservacionistas adecuadas para cada región.


Ligado a estos tres presupuestos mínimos se propone que la futura LNCSyA tenga un enfoque federal, donde cada provincia delimitará sus diferentes regiones productivas o integrando áreas con otras provincias.


Por lo anteriormente expuesto, se invita a todos los actores ya sean profesionales o no, que utilicen o gestionen el suelo, que actúen como administradores responsable a fin de velar por la gestión sostenible de este recurso natural esencial para salvaguardarlo en beneficio de las generaciones futuras.


Consideraciones finales


El suelo es un recurso finito, lo que implica que su pérdida y degradación no son reversibles en el curso de una vida humana, hay que recordar que el suelo es la base para la producción de alimentos, forrajes, combustibles y fibras.


La disponibilidad de alimentos nutritivos depende de los suelos de buena calidad. Un suelo vivo y sano es un aliado crucial para la seguridad alimentaria y la nutrición. Por lo tanto, los suelos deben ser reconocidos y valorados por sus capacidades productivas y por su contribución a la seguridad alimentaria y al mantenimiento de servicios ecosistémicos fundamentales.


Por: Ing. Agr. Leonardo Martín Aciar, Cátedras Edafología


Agrícola - Manejo de Suelos y Topografía, Facultad de


Ciencias Naturales, Universidad Nacional de Salta.


Fuente: El Tribuno Campo

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