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POROTO NEGRO: EN BUSCA DE LA DIVERSIFICACIÓN DE DESTINOS 29-06-20
 

Con China en retirada, Argentina tendría la oportunidad de ser un jugador principal en la producción y comercialización de esta legumbre.

El mercado de poroto negro presenta cuatro grandes centros de consumo, todos en América. Dos de ellos son grandes productores también. Y esto tiene consecuencias directas sobre el precio.


Podemos decir que desde Méjico hasta Brasil, pasando por América Central, el Caribe y Venezuela, es donde radica en gran medida el consumo de poroto negro. A su vez, dos de esos grandes consumidores, Méjico y Brasil, son a su vez grandes productores y el éxito o fracaso de sus producciones pueden generar una demanda agregada o un carry over en los países exportadores de unas 100.000 toneladas en su conjunto.


A su vez, tres grandes zonas productoras y exportadoras son quienes abastecen a estos países. Argentina en América del Sur, Estados Unidos y Canadá en América del Norte y China, se concentraron en las últimas décadas en las diversas regiones de su interés, tanto geográfico como político, y cubrieron la demanda de estos grandes consumidores. Pero desde 2017 a esta parte y a partir de un cambio en las políticas internas en China, los productores de ese país comenzaron a aumentar el área de siembra de sojas No GMO (no genéticamente modificadas) y redujeron sustancialmente el área de siembra dedicada a estas especies como los porotos del tipo Kidney (Phaseolus), los del tipo Mungo, Adzuki y caupí (Vigna). Esto generó que China redujera fuertemente sus saldos disponibles de poroto negro para ser exportados, dejando al área del Caribe (Cuba, Venezuela y Centro América) sin un proveedor de mercadería de bajo precio y facilidad de pago.


Descripto esto, podemos decir que hace mucho tiempo no se ven condiciones productivas problemáticas combinadas en casi todos los orígenes y destinos importantes como los vistos en la campaña 19-20. Comenzamos con Estados Unidos y Canadá, donde una demora en la fecha de siembra, causada por excesos de humedad, provocó una caída importante en la producción de esos países. A esto siguió una fuerte sequía en Méjico y China, que afectó fuertemente sus saldos exportables. América del Sur no presentaba problemas hasta el fin de esta campaña. Brasil tuvo buenas producciones durante el año 2019, logrando sus metas de medio millón de toneladas necesarias para abastecer su consumo interno y eso se reflejó en los precios que la Argentina tuvo como disponibles para la exportación a ese destino. Argentina, por su parte, también tuvo una muy buena producción, a pesar de no haber tenido una gran área de siembra. Pero todo cambió en Sud América a partir del segundo trimestre del 2020.


El año de la pandemia


En marzo de este año hizo el arribo a nuestras costas el famoso COVID-19 y con él, pero sin ningún tipo de relación conocida, comenzaron problemas climáticos, tanto en Brasil como en Argentina. El sur de Brasil tuvo una sequía fuerte y excesos de precipitaciones en el centro. Esto causo que la safriña o segunda cosecha tuviera problemas, principalmente en lo referido a poroto Carioca.


Su aumento de precios derivó en un mayor consumo de porotos negros por ser más baratos. Pero a su vez, en esta especie también hubo problemas en la safriña, pero ya Brasil había importado lo que necesitaba a bajos precios. Esa necesidad fueron unas 100.000 toneladas aproximadamente y ya estaban cubiertas al momento de aparecer los problemas productivos y de aumento de demanda. Y eso se nota en la participación relativa de Brasil dentro de las exportaciones argentinas.


En la campaña 19-20, Brasil fue el 56 % del total de las 184.000 toneladas exportadas, mientras en el mes de mayo solo significó el 35 % del total de las 14.360 toneladas exportadas. El resto del volumen exportado se repartió entre 11 destinos diferentes, lo que sin duda es una muy buena noticia en términos de diversificación de mercados, en la medida que esto se mantenga.


Perspectivas


Si analizamos el mercado en las actuales circunstancias, vemos que tenemos los puntos a analizar como factores formadores de precios.


Factores alcistas:


• Problemas productivos en Brasil y Argentina en la campaña 2020.


• Retirada productiva de China (desconocida en cuantía ya que están comenzando a sembrar en estos meses).


• Inicio de temporada con dudas en Méjico.


• Poco carry over del hemisferio norte.


Factores bajistas:


• Excelente inicio de campaña en América del Norte, principalmente en Estados Unidos, con un aumento marginal del área de siembra.


• Importante reducción del consumo en Venezuela a partir de las dificultades de importación.


• Altos costos impositivos de entrada de la mercadería de origen argentino en países de Centro América de importante consumo.


• Baja capacidad de pago de todos los destinos en función de un empobrecimiento a partir de los efectos de las cuarentenas y la pandemia de COVID-19.


Así como un problema climático es el principal fundamental desde la oferta o falta de ella, un problema de poder adquisitivo es el principal condicionante desde la demanda, por lo tanto, y dado que un precio se hace desde un balance entre una y otra, podemos tener escenarios de poca oferta y poca demanda, con lo que los precios tenderán a un equilibrio que puede no cumplir con las expectativas.


Por lo tanto, lo que vemos es un mercado con poca oferta a nivel mundial, hasta septiembre próximo cuando entra la cosecha del hemisferio norte americano (Canadá, Estados Unidos y Méjico), pero también con problemas serios de poder adquisitivo en los tres principales mercados de consumo, como son Méjico, Brasil y Venezuela, dados los efectos de la COVID-19 en los dos primeros y las causas conocidas en el tercero.


Por otra parte, países que se están incorporando al consumo mundial como Chile, Colombia y algunos europeos, a partir de la emigración venezolana, también presentan serios problemas de poder adquisitivo a partir de la pandemia.


Luces altas


Saliendo de la actual coyuntura, lo que debemos mirar es quién va a ocupar el lugar que China está dejando vacante en el cultivo. Y, en este sentido, nuestro país tiene condiciones para poder ser un jugador principal.


Pero, para esto, debemos aumentar área en la medida que el mercado lo vaya demandando, mejorar la productividad por hectárea, mejorar los procesos de cosecha y procesamiento, donde manejar tecnología de mercadería con humedades cercanas al 15 % y velocidades de cocción rápida, pero que lleguen a destino sin ningún tipo de alteración organoléptica y, fundamentalmente, lograr que el Gobierno nacional negocie bajas en los aranceles de entrada de la mercadería de origen argentino. Estos son puntos fundamentales para poder competir con países como Estados Unidos que también tiene fuertes superficies para incorporar a la producción del cultivo.


Por: Ing. Adrián C. Poletti, Incrementar Consultoría


Agropecuaria, Agtrace-food.com


Fuente: El Tribuno Campo

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