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TAMAÑO DEL TERNERO: CAUSA DE DISTOCIA EN VAQUILLONAS 16-03-20
 

La tasa de distocia puede ser hasta tres o cuatro veces mayor en vaquillonas que en vaca. El problema se potencia con el servicio de 15 meses.


Se ha comprobado que las vaquillonas presentan un mayor número de distocias debido a su inclusión temprana en planteos reproductivos, porque llegan al parto con falta de desarrollo. La tasa de distocia puede ser hasta tres o cuatro veces mayor en vaquillonas que en vacas.



El problema se potencia con el servicio de 15 meses, cada vez más empleado en la Argentina -o aun a menor edad como se realiza en los Estados Unidos- en hembras que no han desarrollado su pelvis o cuando no se empleó semen en inseminación artificial o toros en servicio directo de bajo peso al nacer. Además, un cruzamiento interracial que aumente por complementariedad o vigor híbrido el tamaño de la cría puede incrementar las dificultades al parto.


Los factores climáticos también influyen. El clima frío (temperatura del aire, aproximadamente entre -5 y 10° C y el viento frío) durante el último tercio de la gestación se ha relacionado con una mayor ingesta de materia seca y con un aumento de la concentración de la hormona tiroidea. La sangre y el flujo de nutrientes aumentan hacia el útero, generando una extensión de la duración del período gestacional. A mayor gestación, mayor crecimiento del feto.


Estado corporal


Desde el destete hasta el primer servicio, las vaquillonas de 15 meses tienen que ser alimentadas de manera tal que alcancen como mínimo el 65 % del peso adulto en el momento de la inseminación o del entore, lo cual requiere una ganancia diaria promedio de aproximadamente 500 g durante 200 días (debiendo transcurrir el invierno, que se caracteriza por la escasez de forraje, haciendo muchas veces difícil alcanzar dicho objetivo), dependiendo del peso inicial, biotipo, condición corporal y ambiente. Empleando como herramienta al monitoreo de la condición corporal (CC) en la escala de 1 a 9 puntos, se establece como nivel óptimo para el primer servicio una CC de entre 6 y 7 puntos. Las vaquillonas tienen que mantenerse en ese valor durante los primeros seis meses de gestación, estabilizándose en alrededor de los 5 puntos durante el último trimestre y el parto, porque tanto la sobrealimentación como la subalimentación tienen consecuencias negativas en el proceso de parición.


La primera conduce al engrosamiento del conducto obstétrico blando, a la hipotonía y la atonía uterina y a fetos demasiado grandes. A esto se agrega un aumento de los trastornos puerperales en animales demasiado gordos. La subalimentación, sobre todo en la etapa de crecimiento, produce un desarrollo pélvico insuficiente con las concebidas consecuencias negativas al parto. La sobrealimentación durante el último trimestre puede dar lugar al depósito adiposo en exceso en el canal de parto en las vaquillonas, disminuyendo su diámetro con la consecuente distocia y muerte de la cría.


Como queda claro, entonces, el tamaño de la cría es la causa que más influye en la presentación de distocias en vaquillonas. El peso del ternero está influenciado por el tiempo de gestación y su sexo (siendo los machos más grandes). Cabe destacar que los machos alcanzan una gestación 1 a 2 días más larga y que el incremento diario de peso del feto se produce en los últimos días de gestación.


A tener en cuenta


En muchas situaciones, la restricción nutricional puede ser principalmente proteica cuando se utilizan forrajes de baja calidad, como el pastizal en invierno o rastrojos de cosecha gruesa. En consecuencia, algunos estudios recientes se orientaron a evaluar el impacto de la suplementación con concentrados proteicos (PB: 28 a 42%) durante el último tercio de la gestación.


Estas investigaciones coinciden en que no hay diferencias en el peso al nacer, pero sí se advierten diferencias de peso al destete, que varían en un rango de 7 a 9 kg. En consecuencia, la suplementación proteica moderada (0,75 al 1 % del peso vivo) en el último tercio de la gestación se convierte en una herramienta adecuada para la nutrición de hembras de primera parición.


La medición del área pélvica (AP) preservicio permite disminuir los problemas al parto. Se mencionó que la principal causa de distocia es una mala relación entre el tamaño de la pelvis de la madre y el tamaño del ternero al nacer. Es decir, cuando el ternero es grande o la madre es chica o ambas cosas a la vez, los problemas al parto aumentan. Por lo tanto, si se descartan aquellas vaquillonas que no alcanzan una medida de AP mínima preservicio (por ejemplo: 140 cm2), los problemas se reducen.


Investigaciones realizadas en Nebraska, EE.UU., analizaron la relación entre el AP preservicio, peso al nacer (PN) de los terneros e incidencia de distocia. Observaron que aquellas hembras que tenían mayores AP tenían menores dificultades al parto, aun pariendo terneros más pesados. A partir de ello, relacionaron numéricamente el AP y el PN mediante la siguiente ecuación: AP/PN. Cuando el resultado de este cociente era superior a 4,7, las vaquillonas parían normalmente, en tanto que en la medida que el número era menor, aumentaban los problemas al parto.


La aplicación práctica de esta ecuación posibilita elegir los toros a utilizar según el AP de las vaquillonas. Si se divide el AP por el “factor de seguridad” (4,7) se obtiene el peso a nacer máximo que pueden transmitir los toros para que no haya problemas. Por ejemplo, una vaquillona con un AP de 140 cm2 debería parir sin dificultades un ternero de hasta 30 kg (140%4,7= 30).


Hoja de ruta


• La prevención de las distocias en vientres primerizos radica en ofrecerles una adecuada alimentación a las vaquillonas sin que se engrasen en demasía y en el empleo de semen o de toros en servicio natural que garanticen bajo peso al nacer.


• Es importante, además, que en el tacto rectal o en la ecografía preservicio, técnica fundamental para la determinación de la madurez reproductiva de las vaquillonas, el veterinario evalúe el área pélvica. Las cabañas y centros de inseminación artificial responsables presentan catálogos de animales que se caracterizan al respecto.


• De ocurrir un caso de distocia, si se realiza un diagnóstico precoz y se procede criteriosamente a dar una solución a tiempo, se podrá obtener una cría viable y un vientre que se recuperará rápidamente.


Distocia


Significa etimológicamente “parto difícil” y en el lenguaje obstétrico se emplea para nombrar al parto que no puede realizarse con la fuerza de la madre solamente; es decir, el parto que tiene lugar con la intervención manual o instrumental del obstetra y que puede deberse a causas maternas, fetales o mixtas.


Los partos distócicos aumentan la mortalidad perinatal, entendiéndose esta como la muerte de la descendencia un poco antes, durante o en las primeras 48 a 72 horas de vida después del nacimiento. Incluye a los mortinatos y representa el mayor porcentaje de pérdidas que suceden entre el nacimiento y el destete. Deben agregarse, además, los kilogramos perdidos al destete en los terneros nacidos por partos distócicos (llegando a pesar hasta 16 kg menos al destete que los terneros que no lo sufrieron) y presentan un mayor riesgo de contraer enfermedades dentro de los primeros 30 días de vida.


La distocia aumenta el costo de la crianza por los terneros y vientres muertos, por el trabajo de supervisión, por la intervención veterinaria y por el retraso en la futura preñez de las hembras afectadas.


Score corporal


Un vientre multíparo debería parir con una condición corporal 6 (de acuerdo con una escala 1 -emaciada- a 9 -obesa-) para que no ocurrieran dificultades al parto y resultase favorable el desarrollo posnatal de la cría. Por otro lado, es común que las primíparas presenten un porcentaje mayor de complicaciones al momento del parto cuando se encuentran muy gordas. En consecuencia, el estado corporal al momento del parto en vaquillonas debe ser distinto para evitar la presentación de distocias.


Por: Oscar Ferrari, Consultor


y productor ganadero


Fuente: IPCVA

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