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“HAY UNA GRAN PREOCUPACIÓN POR HACER GRANDES VINOS, Y EL VALLE CALCHAQUÍ LO ESTÁ LOGRANDO 21-01-20
 

En una entrevista publicada por El Tribuno Campo, el vicepresidente de Bodegas de Salta y propietario de Bodega Altupalka, Alejandro Martorell, dio detalles sobre la coyuntura actual de la vitivinicultura salteña y las expectativas a futuro.

Un informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) señala que las exportaciones de vino en 2019 crecieron 13,6% y los despachos al mercado interno más de 4% en los diez primeros meses de 2019. En este contexto, Bodegas de Argentina dice que esto “no refleja lo que ha pasado en el sector”; mientras que Unión Vitivinícola Argentina ve con buenos ojos estos resultados. ¿Cuál es la evaluación desde Bodegas de Salta?


La respuesta es depende, depende del lugar en que estés. He leído el informe y la posición es totalmente distinta para una bodega grande de Mendoza a la de un productor del Valle Calchaquí.


El Valle Calchaquí funciona distinto de Mendoza; sin embargo, se ve afectado por decisiones que se toman en Mendoza y por las cuestiones climáticas que suceden en Mendoza. Aquí tenemos poco más de 3.000 hectáreas de viñedos y el país tiene casi 200.000, somos el 1,5 % del total. De manera que las cosas que suceden aquí, en general, son distintas y no se aplica la regla de lo que sucede allá.


Creemos que ha sido un año difícil, complicado, y sí podemos decir, en otro aspecto, que fue un año de festejo, porque hemos terminado con el problema de la lobesia botrana, ya que nos hemos liberado -entre comillas-, porque siempre hay una espada de Damocles en este aspecto.


En definitiva, sobre el informe la respuesta es: depende, a algunos les fue bien y a otros mal. Por ejemplo, hay provincias, como San Juan y La Rioja, donde ha quedado mucha uva sin cosechar, entonces, la situación de la cadena vitivinícola no es similar en todos lados.


¿Cómo ve a la vitivinicultura salteña?


Hay un abanico grande de vinos que se producen en Salta, pero en lo que se está trabajando es en la calidad. Hay una gran preocupación por la calidad, por hacer grandes vinos, y el Valle Calchaquí lo está logrando. Es fascinante, porque hasta hace algunos años, Salta producía “vinitos regionales” y ahora se hacen vinos que son impresionantes. No es uno, son varios y a lo largo de todo el Valle.


Hay una preocupación general por la calidad y también, hay que destacarlo, un espíritu o pensamiento generalizado donde se cree que si al otro le va bien, a vos también te irá bien. Hay espíritu de colaboración y es importante; de hecho, hay un grupo de enólogos que hace un trabajo muy lindo que se llama Coprovi, donde se trabaja sin egoísmos buscando la calidad y el orgullo de que elijan tu vino para que sea degustado sin que nadie sepa de quién es.


El mundo está cambiando y no te podés bajar, se apunta a un trabajo más colaborativo, de equipo, de cooperación, de benchmarking y eso está sucediendo.


¿Qué necesita hoy la vitivinicultura salteña desde la mirada de Bodegas de Salta?


En este momento tenemos un problema concreto. Hubo una granizada muy importante, que afectó a varios productores, y estamos pidiendo una emergencia, en el corto plazo necesitamos respuesta a este tema. Hay productores que han perdido prácticamente toda su producción. Esto ya sucedió antes y en Bodegas teníamos una plata que era destinada al cambio de la máquina cosechadora y se pudo auxiliar a algunos productores con esos fondos.


Lo que sucedió ahora es más grande, afecto un área considerable, por eso pedimos la emergencia, para lo cual ya hicimos gestiones y se hizo el relevamiento de las zonas afectadas.


Y desde un enfoque estratégico, ¿qué le falta al sector?


Seguir trabajando en la difusión de nuestros vinos; seguir con la marca Salta en los vinos y la marca vinos de altura.


¿Hay que hacer énfasis en la marca vino de Salta, en el vino de altura, en el Torrontés o Malbec salteño?


Tiene que ser el “vino salteño”. Claro que hay que trabajar los otros conceptos, cada cual con su estrategia, pero es un conjunto, va todo de la mano.


La lobesia está controlada, ¿se necesitan acciones concretas para evitar que vuelva?


En este aspecto me parece que es más importante la conciencia que el puesto sanitario, porque depende de todos y cada uno de nosotros. La lobesia está en Mendoza y si bien en 2019 lograron controlar la situación, aún está. La experiencia a nivel mundial señala que es sumamente difícil de erradicar y, con orgullo, podemos decir que en los únicos lugares en la que se la erradicó es en Napa Valley (California, EE.UU.) y Cafayate.


Cuando empezamos hace cuatro años con este problema era un sueño lograr erradicarla, si bien lo tomamos cuando aún era incipiente, hicimos un trabajo conjunto con funcionarios de la provincia y del Senasa, se tomó mucha conciencia y se trabajó muy intensamente junto a Bodegas de Salta, aportando en los baches que había. Se hizo en tiempo y forma y con una actitud responsable de todos, de quienes estaban en la zona afectada, como de los que no estaban.


Actualmente, hasta el momento no hay capturas, han pasado tres años sin capturas, este es el cuarto, y se podría decir que está erradicada. Hay que tener en cuenta que la polilla puede venir en una planta que viene de un vivero; en un camión, de hecho, hubo capturas en el predio de un transporte que traía insumos de Mendoza, y nosotros tenemos que traer muchísimos insumos de esa provincia.


Por eso digo, la espada Damocles está, por eso es importantísimo tener conciencia y que los productores sigan teniendo cuidado con los movimientos de las máquinas. 


Los pobladores de la ciudad de Cafayate también colaboraron abriendo las puertas de sus casas para controlar los viñedos de traspatio…


Sí, se proveyeron difusores de feromonas de confusión sexual a los pobladores que tienen viñedos en sus casas y debemos destacar su colaboración.


¿Cómo viene el precio de la uva este año?


No lo sabemos todavía. El precio lo maneja la oferta y la demanda, ha pasado algunos años que hubo sequía en Mendoza y aquí sube el precio, es el mercado el que marca este valor. Si las bodegas están con stock de vino, la uva vale menos, y si pudieron vender su stock, la uva vale más. Son muchas las variables y se equilibran al momento de fijar el precio.


Fuera de la contingencia del granizo, ¿cómo viene agronómicamente el año?


Me parece que es un año sano. Pero veo con preocupación el tema del granizo, por la producción y porque además destruye los caminos y se complica a la hora de sacar la producción, sobre todo para los productores más alejados.


Es importante que el Gobierno provincial mire la caminería del Valle, para que él realice mejoras y para pedir a la Nación mejoras, por ejemplo, en el caso de la ruta 40, que es el único tramo que queda de ripio a lo largo de toda ella.


El Valle es un desierto y en el desierto todo es escaso, y lo poco que uno le lleve suma mucho. Entonces, si se arreglan los caminos tendríamos más tránsito, eso traería más turismo, lo que generaría más consumo y difusión del vino, sería un gran potenciador. Sin dudas este es un ítem para agregar a los puntos estratégicos para el sector.


La bodega de Alejandro Martorell


Altupalka, la bodega que dirige Alejandro Martorell, tiene sus viñedos en Cafayate y Molinos, los primeros crecen a 1.750 metros sobre el nivel del mar, mientras que los segundos lo hacen a 2.600.


En Cafayate las viñas, Malbec y Torrontés, ocupan 40 hectáreas y las de Molinos están emplazadas en 100 hectáreas, de las cuales 14 son de Malbec y Sauvignon blanc.


La historia de Altupalka nace en 2007 y, en 2014, la bodega presentaba sus primeros vinos en los principales salones de vinos de altura del país y comenzaba su comercialización.


Por: Belisario Saravia Olmos


Fuente: El Tribuno Campo


 

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