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HALLAN RESTOS DE MAÍZ DE 3.500 AÑOS EN EL NOA Y BUSCAN DETERMINAR SU ORIGEN 14-01-20
 

Arqueólogos del CONICET identificaron granos de Zea mays en la Quebrada de los Corrales, Tucumán.

Un equipo de arqueólogos del CONICET y la Universidad Nacional de Tucumán halló macrorrestos carbonizados de granos de maíz (Zea mays) de 3.500 años de antigüedad en la Quebrada de Los Corrales, al oeste de esa provincia.


Esta microrregión arqueológica se encuentra por encima de los 3.000 metros sobre el nivel del mar, en el sector norte de las Sierras del Aconquija, en el abra de El Infiernillo. Allí el equipo, coordinado por los investigadores Jorge Martínez y Nurit Oliszewski del Instituto Superior de Estudios Sociales encontró los restos arqueológicos.


Se trata de unos fragmentos quemados de maíz provenientes de un contexto de inhumación funeraria (pozos de cremación) que permite comenzar a comprender la visión que las antiguas sociedades tenían sobre los rituales y la muerte. Al mismo tiempo, despierta nuevos interrogantes acerca de si el maíz se llevó al sitio para un evento especial, si era parte de una comida, o bien, si estaba allí como ofrenda.


“Hasta ahora, lo que se conocía para el NOA eran maíces con una antigüedad que data del año 0 de la Era Cristiana en adelante” explicaron los científicos y agregaron que en esa región “no existen antecesores del maíz silvestre, al ser únicamente doméstico, tuvo que ser traído desde otras regiones”.


Los científicos desconocen quiénes introdujeron el maíz en el noroeste argentino. “No fueron los incas porque ellos llegaron apenas un poco antes que los españoles, hace unos 600 años” explicaron. El presente hallazgo que data de 3.500 años (1.550 años a.C.) trae consigo preguntas y certezas.


El lapso que va desde el 2.000 a.C. hasta el 0 se conoce como “período transicional” porque es el paso de los cazadores/recolectores nómades a grupos agropastoriles sedentarios. El hecho de que el maíz aparezca en este momento de transición da la idea de grupos que ya estaban buscando asentarse en este lugar.


Este hallazgo de macrorrestos de maíz es el más antiguo para el NOA y para el norte de Chile. En la Puna, los arqueólogos ya habían encontrado microrrestos (aquellos que se observan solamente a través del microscopio) y antiguos artefactos de molienda, como morteros, pero nunca macrorrestos tan antiguos.


En el laboratorio, los fragmentos también fueron analizados mediante un microscopio que permitió detectar microrrestos que son diagnósticos del maíz: gránulos de almidón y silicofitolitos. “El diagnóstico dado por los microfósiles nos confirmó que era maíz lo que a simple vista ya parecían ser pequeños fragmentos quemados de la planta. Esto significa que ambos análisis, el micro y el macro, nos dieron el mismo resultado, lo cual nos genera mucha confianza” dijeron.


Otro gran hallazgo


Además de maíz, el grupo de arqueólogos también encontró granos de quinua doméstica asociados a ese momento. “La quinua fue recuperada junto con los macrorrestos de maíz en otros sitios de la Quebrada de Los Corrales. Fue fechada en 3.040 años” explicó Guillermo Arreguez, becario doctoral del CONICET, que la identificó.


El hallazgo es de gran relevancia porque demuestra la asociación de plantas, el maíz y la quinua, que fueron parte de los recursos alimenticios más importantes de los grupos prehispánicos del NOA y del mundo andino. Además representan los restos macroscópicos más antiguos de Tucumán hasta el momento.


Por: Adriana Sánchez


Fuente: Infocampo

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