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“BONSUCRO ES LA PLATAFORMA GLOBAL INDISCUTIBLE EN SUSTENTABILIDAD AZUCARERA” 19-11-19
 

Entrevistado por El Tribuno Campo, Miguel Hernández, director Regional para Latinoamérica de Bonsucro, dio detalles sobre esta plataforma global que apunta a mejorar la sustentabilidad del sector azucarero.

La demanda de sustentabilidad social, ambiental y económica en la cadena de valor de la caña de azúcar es creciente. En este sentido, Bonsucro se posiciona como una herramienta estratégica para los eslabones de la cadena y para quienes adquieren sus productos. El Tribuno Campo conversó con el Director Regional para Latinoamérica de Bonsucro, Miguel Hernández, quien dio detalles sobre esta plataforma global que busca mejorar la sustentabilidad del sector azucarero.


¿Qué es Bonsucro?


Es una plataforma global, somos una organización multisectorial con casi 600 miembros que vienen de ingenios, productores de caña, sociedad civil, empresas de alimentos y bebidas, ONGs. En su conjunto, todas estas organizaciones tenemos un único objetivo: mejorar la sustentabilidad del sector azucarero. Para eso tenemos un estándar global que vela por la parte social, ambiental y económica de la producción cañera. 


Es una organización relativamente joven, surgió hace 15 años, y los “drivers” (motores, impulsores) de su creación fue el mercado que quiere eliminar los riesgos de su cadena de valor, quiere una producción de azúcar, etanol y melazas libre de riesgos ambientales, problemas sociales y que sea económicamente viable para los ingenios azucareros.


¿Cómo trabajan?


Bonsucro, como organización, es dueña del estándar que verifica indicadores en campo y fábrica -agronómicos, industriales y de eficiencia- y tenemos otro estándar, que es la cadena de custodia o trazabilidad del producto terminado, sea azúcar, etanol o melaza, que son los productos principales que certificamos, pero también se puede certificar bagazo o bioplásticos. 


Lo que hacemos es dar la licencia para operar empresas a certificadoras -en el mundo tenemos cinco certificadoras: Control Union, SGS, SCS Global Services, FoodChain ID Certification, Lloyd's-, que son auditoras de tercera parte, que envían a sus técnicos a monitorear el cumplimiento de los estándares de producción y cadena de custodia a nivel de ingenio. Nosotros, como dueños del estándar, velamos por la rigurosidad del sistema, ellos como auditores, velan por el cumplimiento y la rigurosidad en campo y fábrica; todo esto con total transparencia, para evitar la manipulación de la información. El auditor va, hace su trabajo y Bonsucro revisa el reporte de auditoría, le da un endoso y se aprueba la certificación. 


¿Cómo surgió el estándar? 


En los orígenes de Bonsucro, empresas principalmente compradoras de azúcar y etanol, se plantearon tener una definición de lo que es sustentabilidad en el sector azucarero y Bonsucro, como organización, se registró en Londres y, a partir de ahí, se convocó a expertos de la industria azucarera de todas partes del mundo, tanto en campo, fábrica, asuntos sociales, ambientales y este grupo de expertos trabajó en el desarrollo del estándar, hasta que se aprobó y luego se puso a prueba y se certificaron los primeros ingenios, lo que sucedió en Brasil.


¿El estándar es rígido o se revisa periódicamente?


Como organización que promueve la sustentabilidad del azúcar, pertenecemos a Iseal, que es la organización paraguas que nuclea a todos los estándares sustentables en el mundo. Cada cinco años, al ser miembros de Iseal, estamos obligados a revisar el estándar, porque la industria azucarera es dinámica, está sujeta a cuestiones económicas, climáticas, agronómicas y, casualmente, este año estamos abriendo el proceso de revisión del estándar. En marzo de 2021, vamos a tener una nueva norma, algunos indicadores se van a remover, otros se van a fusionar y otros se agregarán. El objetivo es que sea un estándar viable para la industria azucarera.


¿Podría dar un caso concreto de una empresa que solicite que el producto que compra esté certificado?


Un ejemplo concreto en Argentina es Shell, que es uno de los grandes promotores de la transición hacia la bioenergía, a pesar de ser una empresa petrolera. Shell promueve en el país la ley de corte de naftas con bioetanol, y nuestro estándar certifica ese bioetanol, los auditores hacen todo el proceso de revisión de documentación y procesos, y después emiten el certificado.


Otro ejemplo es Unilever, que compra azúcar física para sus alimentos y bebidas, y les pide a sus clientes azúcar con certificación Bonsucro.


¿Cómo se certifican los productos?


El protocolo de certificación Bonsucro tiene dos componentes grandes. Primero verificamos que la caña de azúcar sea producida de acuerdo con los principios y criterios Bonsucro. Esa caña va al ingenio, se procesa, y de ahí, dependiendo de la infraestructura del ingenio, se producirá azúcar, etanol o melazas. Ese producto final pasa por otro estándar, que se llama cadena de custodia, es trazabilidad. 


Es un circuito, cuando el comprador -empresas de alimentos y bebidas y etanol- solicita un producto certificado Bonsucro a un ingenio, el ingenio y el comprador se certifican con cadena de custodia, porque al final en ese circuito, viéndolo como cadena de valor, quien compra la materia prima certificada tiene la garantía que la caña de azúcar fue certificada y el producto final está certificado. 


¿Cómo está hoy Bonsucro en el mundo?


Tenemos 113 ingenios certificados en 17 países y estamos presentes en los principales países productores: Brasil, India, Tailandia, México, Argentina y Colombia. Estos 113 ingenios representan un poco más de 4 millones de toneladas de azúcar certificada y 3 millones de etanol certificado, en la magnitud del sector azucarero todavía es pequeño porque estamos en crecimiento. 


En hectáreas, nuestra estimación es que estamos en unos 5 millones de hectáreas manejadas por Bonsucro en el mundo y la región de mayor crecimiento es Latinoamérica, donde representamos el 70% de los ingenios certificados y le sigue Asia. Recientemente certificamos el primer ingenio en África, en la isla de Mauricios. Todo esto, en resumen, posiciona a Bonsucro como la plataforma global indiscutible en lo que es sustentabilidad azucarera. 


¿La certificación suma a los ingenios mayor productividad?, ¿le cambia la matriz productiva y empresarial?


Definitivamente el beneficio no es solo a nivel ingenio y productores; a Bonsucro hay que verlo como un sistema de gestión. En sí, fue creado como un estándar voluntario, depende de cada ingenio si lo implementa o no, pero una vez implementado queda un sistema de gestión, donde se van optimizando los procesos: llevar registros, reducir accidentes, mejorar las condiciones laborales con los trabajadores y sindicatos, mejorar las condiciones de negociación con los proveedores (cañeros independientes).


Todos los años elaboramos nuestro reporte de resultados, donde tomamos los datos agregados, y estos reportes nos han demostrado que hubo reducción de emisiones de gases efecto invernadero y eso es reducción de combustible, un ahorro económico para el ingenio; reducción del uso de agua; optimización de proceso; cumplimiento de las leyes laborales; y la parte de mercado. Es un beneficio importante tener un mercado para productos certificados, pero también es beneficiosos ver hacia adentro el sistema de gestión.


En campo hemos visto que la implementación del estándar Bonsucro incrementa en un 15% los rindes, más caña, más azúcar, más ingresos para el productor y más azúcar para el ingenio. 


¿Por qué visitaron Salta?


Estamos desarrollando la Semana Técnica Bonsucro, un evento itinerante que se organiza dos veces al año en Latinoamérica y en seis veces en el mundo, en África y Asia. Es un entrenamiento introductorio y avanzado en el estándar Bonsucro. Por tres días, los participantes reciben una capacitación en el estándar, la calculadora Bonsucro, que es donde se introducen los datos -porque Bonsucro es un estándar bastante numérico- y luego salen egresados como expertos en el estándar Bonsucro para trabajar como consultores en empresas auditoras o vuelven a sus ingenios como líderes internos. En esta oportunidad participan 21 personas, de 6 países de Latinoamérica y de Suecia.


Durante la actividad hacemos una visita de campo, donde vemos en la práctica cómo se aplica el estándar y elegimos Salta y Argentina, ya que el primer ingenio en certificarse en el país fue La Providencia del grupo Arcor y el segundo fue Seaboard, pero este es el primero que certifica etanol.


El tener ingenios certificados en azúcar y etanol y la importancia que tiene para el NOA el sector azucarero, nos hizo tomar la decisión y fue una decisión correcta. 


¿Qué impresión se llevaron del ingenio de Seaboard?


Entre los participantes hay técnicos de 7 ingenios, de los cuales 3 están certificados, y todos coincidimos en que Seaboard ha sido uno de los mejores ingenios que han visto en su vida y en el mundo. 


Para mí es uno de los mejores ingenios que he visto en el mundo, tiene todos los procesos ordenados, la optimización y toda la implementación y me llena de orgullo escuchar de ellos todos los cambios que pudieron hacer por Bonsucro. Para la certificación hay que hacer ajustes en materia de seguridad, de procesos y ellos lo lograron hacer. Nos vamos contentos porque no siempre te encuentras con un ingenio con tan altos estándares y compromiso de la gente.


Por: Belisario Saravia Olmos


Fuente: El Tribuno Campo

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