Noticias del Sector
  Agricultura
  Ganadería
  Producciones Alternativas
  Agroindustria
  Clima
  Indicadores
  Agenda

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
< Volver
SALTA, LA REBELDE 07-11-19
 

De no mediar un evento extraordinario y de repetir el resultado de las elecciones primarias, el nuevo gobernador será un dirigente no alineado de manera directa al presidente: Gustavo Sáenz.

Casi como si lo hicieran a propósito y por la sola necesidad de reafirmar su propia identidad, los salteños marcan constantes diferencias con los procesos políticos que los argentinos en su conjunto deciden para el país.


Para que se entienda bien: cuando los argentinos proclamaron al radical Raúl Alfonsín como presidente, los salteños eligieron al peronista Roberto Romero como gobernador; cuando los argentinos distinguieron al peronista Carlos Menem, los salteños votaron al renovador Roberto Ulloa; cuando los argentinos favorecieron al radical Fernando De la Rúa, los salteños optaron por el peronista Juan Carlos Romero. Y cuando las diferencias ya no fueron de identidad partidaria sino, más bien, de orientación discursiva, siguieron con las diferencias: cuando los argentinos optaron por la peronista “progresista” Cristina Kirchner, los salteños lo hicieron por el peronista “conservador” Juan Manuel Urtubey.


Esa persistente diferenciación continúa hasta la actualidad. El nuevo presidente de los argentinos, Alberto Fernández, obtuvo en las recientes elecciones y de acuerdo al escrutinio provisorio, más del 48% de los votos en territorio salteño mientras que (en votaciones separadas por pocas semanas) sus candidatos a gobernador, Sergio Leavy y Miguel Isa, apenas superaron juntos el 32% de los sufragios en las primarias.


Así las cosas, de no mediar un evento extraordinario y de repetir el resultado de las elecciones primarias, el nuevo gobernador de los salteños será un dirigente no alineado de manera directa al presidente de los argentinos. Gustavo Sáenz, de origen peronista y muy buenos vínculos con Sergio Massa primero y Mauricio Macri después, gobernará en la provincia mientras Fernández lo hará en el país.


Sin renunciar a su explícito pasado “antikirchnerista” por todos conocido, Sáenz aclaró que tiene una “excelente relación” con Fernández y enfatizó que tras las elecciones presidenciales se comunicó con él “para felicitarlo”. De cualquier modo, en principio, una vez más, el gobierno provincial estará a prudente distancia del gobierno nacional y no habrá inmediata línea directa entre la Casa Rosada y el Centro Cívico Grand Bourg.


Sáenz, al igual que su compañero de fórmula Antonio Marocco, tranquiliza a propios y extraños y asegura que gestionará todos los recursos y obras que la provincia necesita sin tener en cuenta esas antiguas diferencias políticas. Se ufana de haberlo hecho en la Municipalidad de Salta para la que consiguió, según sus propias palabras, “más que ningún otro intendente en la historia” recursos del gobierno nacional de Mauricio Macri.


“Romero le hizo juicio a Alfonsín, Ulloa no pudo cumplir con Menem porque paradójicamente el peronismo local se oponía a las privatizaciones, Romero se peleó con Kirchner… los salteños siempre estamos del lado de afuera” recordó un dirigente del entorno del futuro gobernador y con una mueca agregó que “pero lo peor fue lo de Urtubey que primero fue kirchnerista y después macrista y no consiguió nada para la provincia”.


Sin importar la mayor o menor exactitud de esta descripción del pasado reciente, el desafío del próximo gobernador es enorme: mantener una correcta relación institucional con el presidente y garantizar los recursos necesarios para terminar con años de atraso y postergación para la provincia. Entre las provincias más pobres en un país empobrecido, Salta necesita que su gobernador y su presidente (además de los legisladores provinciales y nacionales) acuerden políticas públicas de desarrollo.


Por: Gonzalo Teruel


Fuente: Salvador

Noticias del Sector | Elecciones
< Volver

 

 

Todos los derechos reservados - AgroNoa - Copyright © 2006 - Diseño: BarNews Reseach Group