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SPIROPLASMA, UN VIROIDE QUE PREOCUPA 23-09-19
 

El Spiroplasma y el complejo de virus asociados comprometen una gran cantidad de hectáreas de cultivo de maíz en el norte argentino. En casos extremos puede causar daños de hasta el 90 %.

El Spiroplasma (achaparramiento del maíz) y el complejo de virus asociado está presente hace muchos años en el país, pero en las últimas campañas fue creciendo mucho. Hay una zona endémica que va desde Las Breñas, Chaco, pasando por Campo Largo, Pampa del Infierno, Pampa de los Guanacos y entra, por la ruta nacional 16, en el departamento salteño de Anta. “Es una zona donde hay mucho maíz, entre unas 200 mil y 250 mil hectáreas”, asegura el especialista Sergio Uhart, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste e integrante de Reconoser (Red de Conocimientos y Servicios).


Uhart -quien tuvo a su cargo la charla “Manejo de Spiroplasma y complejo de virus en maíz en el norte argentino”, organizada en Salta por Forratec- señala que en esta campaña la enfermedad causó mucho daño, con lotes con el 50% de plantas afectadas y caídas de rendimiento de 3.000 a 4.000 kilos, pero advierte que el daño puede llegar hasta el 90%.


“El Spiroplasma es un viroide que lo transmite una chicharrita que se llama Dalbulus Maidis y cuando hay inviernos benignos, como en este caso, la supervivencia de los adultos que quedan en latencia es mayor. Además de que las condiciones fueron propicias, hay muchos híbridos que son susceptibles. Si la chicharrita que está en latencia pica a plantas de híbridos susceptibles, hay mayor incremento del viroide dentro de cada planta y más plantas afectadas”, explica Uhart, y agrega que es una enfermedad está hace muchos años, pero que a veces aparece y a veces no.


El especialista comenta que hay registro de Spiroplasma en 2001-2002, después en 2006-2007, y que todos los años hay, pero en la zona endémica. “La gente pierde la memoria de hacer los monitoreos, en maíz no es común que se monitoree y cuando se percibe el daño, es muy tarde”, afirma Uhart, y advierte que cuanto más temprana sea la infección más daño, dependiendo de la cantidad de chicharritas, que este año tuvieron poblaciones bastante elevadas. 


Para Uhart la presencia del insecto vector se puede monitorear y señala que hay una propuesta de armar una red de monitoreo, que determine no solo la cantidad de individuos sino también el porcentaje de ellos que están infectados. “En la zona endémica hay que trabajar con insecticidas en semilla y con por lo menos un par de aplicaciones en V4, V5 y en V8, V10, para tener cubierta la etapa de mayor sensibilidad. La chicharrita prefiere plantas más jóvenes, por lo cual con esas dos aplicaciones nos cubrimos. El periodo crítico es tenerlo cubierto entre emergencia y V12; en emergencia con una aplicación en la semilla y después, a partir de V4.-5, con una aplicación de neonicotinoides más alguna piretrina o bifentrin, después, en V10-V12, hacer una segunda aplicación para llegar a cubrir hasta floración los posibles ataques del vector”, detalla. 


Uhart comenta que la tolerancia genética sería la primera herramienta a considerar para defenderse de la problemática, pero dado que la enfermedad no ha sido un problema gravísimo en todos lados y se ha extendido mucho el uso de híbridos templados en el norte argentino, esto hizo que se perdiera un poco la tolerancia a la enfermedad que había en algunos híbridos tropicales. “Comparando, los híbridos tropicales -que son pocos- o tropicales por templados -que hay 4 o 5-, en general tienen un mejor comportamiento. Como es una enfermedad de zonas tropicales o subtropicales, se ha trabajado más con el germoplasma de ese origen para tener de algún modo tolerancia. En general, se ha visto que los templados han tenido un comportamiento muy débil frente a la enfermedad, siendo muy afectados y hay opciones de tropicales por templado que se comportan mejor”, dice.


La enfermedad, explica el especialista, está en el Sur de Estados Unidos con híbridos tropicales por templado o templados que tienen algún porcentaje de endosperma tropical y esas fuentes de tolerancia se están trabajando para incorporar a híbridos que se difundan también en el norte de Argentina. Luego agrega que ya están detectadas las fuentes de tolerancia y la incorporación a híbridos de estos caracteres que le dan tolerancia, pero habrá que esperar unos tres o cuatro años, por lo menos, para empezar a contar con híbridos comerciales que tengan un comportamiento mejor a los que están en el mercado.


Manejo agronómico


“El manejo agronómico es muy importante. No tener guachos de maíz, porque es donde las chicharritas van a picar, infectar las plantas y serán las fuentes de difusión”, resalta Uhart. Además, agrega que, si hay siembras tempranas y tardías, debe tenerse la precaución de que será un ambiente más propicio para el desarrollo de las chicharritas, por lo que se debe realizar un control efectivo en las siembras tempranas para bajar la población en las tardías. También recomienda la limpieza de los lotes, para tener bajo riesgo de que esté presente la chicharrita en la etapa invernal.


Para Uhart el bajo estrés de la planta colabora a que la respuesta frente a la enfermedad sea mejor; en este sentido, indica que hay productos biológicos que se están probando para fortalecer la planta, lo que sería otra herramienta para incorporar junto con el uso de insecticidas. “Hay trabajos en control biológico, todavía no desarrollados comercialmente, que pueden ser opción alternativa de prevención”, dice.


Otros virus


“Dentro del complejo de virus, hay otros presentes y, en general, uno ve plantas con distinta sintomatología y en más del 50% de los casos se ve que hay infección con otros virus, como el HPV -que lo transmite un ácaro, que está presente en el trigo y en varias especies hospederas-; el del enanismo; y otros que cuando están dos o tres virus presentes en la planta los síntomas se agravan y puede haber una muerte prematura acelerada”, describe Uhart.


El especialista recomienda que para entender la problemática es muy importante hacer los análisis cuando uno ve plantas enfermas y no inferir que es Spiroplasma. “No pasó que había plantas en la que no había Spiroplasma, sino combinación de otros virus. Entonces, es importante saber cuáles son los virus que están presentes; entender la biología de cómo llegan esos virus a la planta a través de vectores y cómo controlarlos; y, mientras tanto, trabajar fuerte en mejoramiento genético para lograr híbridos tolerantes o resistentes a estas enfermedades”, concluye.


Híbrido destacado


Consultado sobre los materiales que Forratec Argentina recomienda para hacer frente a Spiroplasma, Pablo Butler, responsable Técnico Comercial para el NOA de la empresa, destacó el DUO 30 PWU, un híbrido doble propósito que mostró un comportamiento destacado frente a esta enfermedad.


Además, este híbrido tiene tolerancia frente a Mal de Río Cuarto, roya común y de la espiga, y tizón de hoja.


Por: Belisario Saravia Olmos


Fuente: El Tribuno Campo

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