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“SABER QUE LA EMPRESA APUESTA A LARGO PLAZO ES BUENO PARA TODOS” 09-04-19
 

En una entrevista publicada por El Tribuno Campo, Hugo Rossi, presidente de Seaboard Energías Renovables y Alimentos, dio detalles sobre la fusión de Tabacal Agroindustria y Alconoa bajo un mismo nombre.

“Con nueva imagen, pero con la misma esencia, la compañía espera seguir aportando innovación y sostenibilidad a la producción de energías renovables, endulzantes y alcoholes premium en la Argentina, bajo los más altos estándares internacionales”, con estas palabras Seaboard Corporation presentó la fusión de Tabacal Agroindustria y Alconoa bajo el nombre “Seaboard Energías Renovables y Alimentos”.


Hugo Rossi, presidente de la compañía, anunció que se trata de la fusión del Ingenio y Refinería San Martín de Tabacal, presente en la mesa de los argentinos en forma directa o en diversos alimentos y bebidas, y Alconoa, que en 2009 fue la primera compañía en abastecer de bioetanol al Programa Nacional de Biocombustibles.


“Con Seaboard Energías Renovables y Alimentos, la corporación suma su nombre y su imagen al corazón de sus dos negocios en el país. Con un mismo ADN: innovación y sostenibilidad, visión de futuro y progreso”, señaló Rossi, quien habló con El Tribuno Campo para dar mayores detalles sobre los cambios en la empresa.


¿Qué significa a los fines prácticos el cambio de nombre?


Es un cambio de nombre que para nosotros representa una buena noticia. Es un reconocimiento importante del accionista y, tanto el cambio de nombre como la fusión de Tabacal Agroindustria con Alconoa, tiene una cantidad de beneficios.


Claro que se mantiene el nombre del pueblo de Tabacal, de la fundación Tabacal y de Deportivo Tabacal, tal como se los conoce desde hace tantos años.


¿Qué razones influyeron en el cambio del nombre?


Hay varias. La primera es que siempre fue la intención de que tuviéramos el nombre de nuestro accionista que es Seaboard Corporation.


El segundo punto es que el nombre tendría que reflejar lo que hacemos y eso es energías renovables y alimentos. Mientras que el nombre Tabacal remitía a que hacíamos tabaco.


La tercera razón es que en un contexto como el que vivimos, que el accionista decida poner su nombre aquí y redoble su compromiso con Argentina, es una gran noticia.


Llama la atención que con tantas dificultades que atravesó la empresa en los últimos años, la decisión sea redoblar el compromiso con la provincia, el país, la producción y la gente del lugar...


Sí, la situación es terriblemente compleja -a nivel de nuestra actividad y a nivel del país- y esto es, como dice usted, redoblar el compromiso. Que no quepa ninguna duda que es una inversión a muy largo plazo y esperamos que en algún momento la Argentina se encamine, que la actividad se encamine, y que todas las inversiones hechas fructifiquen.


Influye también que, en los últimos dos años, el compromiso de los trabajadores y el alineamiento de todos los que conforman la empresa en pos de un objetivo común, funcionó muy bien y eso tiene mucho impacto.


El orden en el nuevo nombre, energías renovables y alimentos, ¿marca lo que serán los ejes productivos de la compañía?


Refleja lo que somos hoy en términos de facturación. Nuestra mayor facturación está relacionada con el bioetanol y después viene la azúcar, pero también tenemos una facturación interesante de bioelectricidad.


¿A futuro esto seguirá así?


Estratégicamente a futuro -y una vez que haya reglas claras, marcos regulatorios definidos, que uno vea que Argentina está encaminada- la intención es crecer en ambos segmentos.


¿Hay espacio para crecer en ambos segmentos?


Sin dudas. En energías renovables estamos ejecutando desde hace poco una inversión para aumentar nuestra capacidad de producción de bioetanol; tenemos otras alternativas de producción de distintos biocombustibles y de bioelectricidad; y también, detrás de todo este proceso, hay planes futuros para incursionar en otros segmentos de alimentos.


Lo ideal sería crecer en los dos segmentos, lo que pasa es que tenemos dos cepos al crecimiento: la ley de tierras, que nos impide crecer en superficie, y el congelamiento territorial que tiene el departamento donde estamos localizados. Son dos cosas que, en su momento, había expectativas que se podían flexibilizar, pero hasta ahora no ha ocurrido nada y eso va directamente en detrimento de las posibilidades de aumentar el empleo.


Este corsé al crecimiento lo sufre toda la provincia.


Exactamente, lo sabemos bien, y sabemos que es distinto en otras provincias y países. En algún momento el Gobernador Urtubey dijo que se iba a revisar, pero hoy por hoy no es un tema que está en agenda.


Esto lleva a reforzar el trabajo con socios estratégicos como proveedores, tal como lo vienen haciendo con los cañeros independientes…


Sin dudas. Estamos siempre abiertos a nuevos productores locales que se quieran sumar a nuestro proyecto. Pero también los productores locales sufren el congelamiento territorial; así que debe revisarse esto, como se dijo tantas veces que se iba a revisar, con un absoluto respeto por la biodiversidad y eligiendo exactamente dónde puedo y dónde no puedo producir, con un criterio un poco más amplio. Uno ve otros países en los que se pueden producir y conservar al mismo tiempo.


El tema ambiental y de diversidad tiene mucho impacto, por eso hemos renovado los estudios que teníamos de nuestra huella de carbono y la realidad es que nuestras operaciones -de campo y fábrica- contribuyen a la reducción de emisión de gases de efecto invernadero y, adicionalmente, nuestros productos -el bioetanol y la bioenergía- también contribuyen a evitar el cambio climático. Entonces, esto requiere de un análisis un poco más profundo y de una revisión para nosotros y para nuestros cañeros.


Nosotros tenemos, por ejemplo, 3 mil hectáreas de forestación y, además, una de las novedades es que logramos la certificación Bonsucro, que es la certificación internacional más alta para caña de azúcar, que tiene toda la cadena certificada tanto en azúcar como en alcoholes.


Entonces, el balance ambiental de la empresa es positivo.


Absolutamente. La enorme masa vegetal de la caña de azúcar es una gran absorbedora de CO2. Además, en todos nuestros manejos ambientales somos muy cuidadosos, por eso logramos la certificación Bonsucro; también las energías renovables que hacemos reemplazan combustibles fósiles con un efecto positivo adicional.


¿Cuál es el monto que Seaboard invirtió desde que se hizo cargo de Tabacal?


Desde la compra de Tabacal, que fue una quiebra, y hasta el cierre del ejercicio de 2018, superamos los 400 millones de dólares en inversión, exactamente 401 millones de dólares invertidos hasta el pasado 31 de diciembre de 2018 y seguimos. Fue un esfuerzo enorme por parte del accionista, porque una cosa es comprar algo y ponerle un poquito de plata y tratar de que funcione, y otra cosa es pasar a ser un complejo agroindustrial de clase mundial -como es el nuestro- con el objetivo que sea, en algún momento, competitivo mundialmente y esté a cubierto de los vaivenes de la economía local. Tenemos que ser mundialmente competitivos, porque es la única manera de garantizar la sostenibilidad en el largo plazo.


¿Estas inversiones ya tuvieron retorno?, ¿los accionistas percibieron alguna ganancia?


No, lamentablemente no. De esta crisis, una de las cosas que más nos ha complicado son los niveles de tasa de interés que son delirantes e insostenibles. La empresa tiene sus balances en dólares, con lo cual hubo una devaluación de nuestros activos y la presión impositiva no paró de crecer. El pacto fiscal implicó un 2% adicional de ingresos brutos; un 94% adicional de aportes patronales; una cantidad de impactos importantes y una presión impositiva enorme. Las economías regionales no tienen absolutamente ningún tipo de contemplación y eso hace que la situación se haga muy difícil y complicada, cuando la expectativa era que a esta altura todo esto estaría fructificando. Pero somos optimistas, porque llegando a ser competitivos, tarde o temprano, esto tendrá que cambiar.


¿Cómo describiría sucintamente a Seaboard Corporation?


Es una empresa agroindustrial y de logística. No es de tener tierras en general, salvo en Argentina, es mucho más de procesamiento de granos. Está en 45 países, en muchos de ellos con molinos harineros -tanto en Latinoamérica como en África- y en muchos casos no tiene el nombre de Seaboard, salvo la división que maneja la molienda de trigo, las empresas tienen nombre distintos y por eso no es tan conocida.


Tiene su propio trading de granos; buques graneleros; moliendas de soja y maíz; plantas de alimentos balanceados; y productos que van en la cascada, panificación, pastas, etc. Después, tenemos la conversión de granos en proteína animal; en algún momento era muy grande en la parte avícola y ahora quedaron algunas operaciones chicas en África. Pero es el segundo productor de cerdo y el primero de pavo de Estados Unidos.


Adicionalmente, tiene distintas divisiones generadoras de energía y energías renovables en el Caribe y Estados Unidos.


Finalmente, tiene otra división -Seaboard Marine- que es una compañía de transporte de contenedores.


Da la sensación de que todavía hay mucho conocimiento por importar y negocios por generar…


Sin ninguna duda. Lamento mucho, y lo repito, el grado de conflictividad irracional que tuvimos, por el que perdimos muchas oportunidades de inversión, que hoy nos tendría en una situación mucho mejor en cuanto a lo financiero y al empleo.


¿Cómo se han tomado el cambio de nombre los trabajadores y la gente de la empresa?


Muy bien. Así como tuvimos un cara a cara con la prensa, lo hicimos con los trabajadores y se lo tomaron muy bien. Las preguntas llegaban en torno a si era una empresa nueva. Y no, es el mismo CUIT, es la misma empresa con distinto nombre, nada cambia.


La otra cosa que preguntaban era si habría algún cambio en las condiciones. Y no, es el mismo convenio, el mismo sindicato y todo sigue como antes.


La gente sintió mucha tranquilidad cuando se dio cuenta que la empresa no se va. Cuando ocurrió lo del ingeniero San Isidro, nosotros titulamos un comunicado que decía “Tabacal no cierra” y ahora podríamos decir “Tabacal redobla la apuesta”.


La fusión ya es efectiva, el nombre será efectivo desde el 1 de abril. Fue comunicado el sindicato y no hubo ninguna reacción negativa. Saber que la empresa apuesta a largo plazo es bueno para todos.


Por: Belisario Saravia Olmos


Fuente: El Tribuno Campo

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