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POR MÁS CALIDAD EN EL SILO DE MAÍZ 14-03-19
 

Especialistas de empresas líderes y técnicos del INTA brindaron recomendaciones para el ensilado de maíces.

Los especialistas Guillermo Piñero de HAB, Juan Monge de UNVM, Fernando Opacak y Fernando Clemente de CACF, Javier Barnech de Laval, Oscar Quiroz de Hansen, los asesores privados Pablo Cattani y José Costamagna, y los técnicos del INTA Federico Sánchez, José Peiretti, Facundo Méndez y Gastón Urrets Zavalía brindaron recomendaciones para obtener mayor calidad en el silo del maíz.


Sus consideraciones y recomendaciones fueron consignadas en un artículo publicado por la revista Súper Campo.


Las recomendaciones


Las pocas lluvias caídas en gran parte de la región pampeana argentina durante el año 2018 afectaron fuertemente la producción y disponibilidad de reservas forrajeras, un panorama productivo poco alentador para este año. Las lluvias ocurridas durante la primera quincena de enero del 2019 revirtieron la situación, tanto de los maíces de siembra temprana como los de segunda. Sin embargo, es muy importante disminuir las pérdidas en la elaboración y conservación de los silajes y maximizar productividad de cada hectárea.


Es importante priorizar híbridos con alto rendimiento en ms/ha (materia seca por hectárea) respetando los ciclos de los híbridos; buena calidad nutricional (almidón ~30% o más; fdn <40%, fdnd> 42%), correcta densidad de siembra, fertilización, control de plagas y malezas, etcétera.


Al evaluar qué lotes o sectores del mismo son los que se van a destinar a picado, tratar de considerar distancias cortas a sectores más próximos, pero siempre que logren las condiciones objetivo. En caso contrario, se debe analizar la conveniencia de traer más calidad y cantidad de mayor distancia, ya que no siempre el acarreo representa un incremento de costo cuando se considera la calidad de lo que se cosecha.


Al dimensionar la cantidad de material a ensilar y por ende el número de hectáreas a picar debemos considerar la materia seca requerida para alimentar el rodeo durante un año, a lo que debemos sumar un margen de seguridad que normalmente se considera de 2 ó 3 meses, pero debemos aprovechar los años de alta producción para cubrirnos de años difíciles como fue la campaña 2018.


A estos números debemos sumar los kilogramos de pérdidas que puedan generarse durante el almacenamiento y suministro estimado, que pueden variar entre un 30% y un 10%. Monitorear lotes testigo (que representen varios híbridos y fechas de siembra), contabilizar plantas por hectáreas, tomar 3 a 5 plantas por lote, molerlas completamente y hacer materia seca en un microondas a partir de los 95 a 105 días (dependiendo los ciclos) y repetir cada 7 a 10 días, permite seguir la evolución del cultivo y estimar la ventana de cosecha.


Con esta información se puede dar certezas a quien preste el servicio, de fecha o ventana de cosecha, superficie a cosechar y en base a la capacidad operativa del mismo, estipular los recursos necesarios (logística, personal, locación, insumos, entre otros) para afrontar el periodo que dure la cosecha, sin estipular imprevistos que pueden retrasarla.


Es importante definir la altura de corte según el contenido de materia seca determinada, tomando el concepto de que a mayor altura se disminuye el contenido de humedad. Para determinar el momento de picado no podemos seguir observando el grano sino que debemos determinar el porcentaje de materia seca que posee el cultivo, dado que no existe una correlación marcada entre la línea de leche de los granos y el porcentaje de materia seca de la planta. Determinar el porcentaje de materia seca cortando algunas plantas de distintas partes del lote, picarlas y establecer mediante microondas estufa el contenido de humedad de las mismas.


En un cultivo muy seco (más de 40% materia seca) podremos trabajar disminuyendo la altura de corte, ya que la parte basal de la planta contiene más humedad, facilitando la compactación del silo. En cultivos enmalezados, trabajar con el cabezal a mayor altura para disminuir las roturas, aumentar la capacidad de trabajo y mejorar la calidad y contenido energético del material picado.


Durante la jornada de trabajo monitorear el porcentaje de materia seca al menos 3 veces por bolsa o cada 10 a 15 carros, y siempre que se produzca un cambio de lote o de híbrido. Es importante controlar y regular permanentemente el tamaño, uniformidad de picado y partido de grano. Para mantener la calidad de trabajo y la vida útil de la cuchilla es preferible realizar varios afilados durante el día con menos pasadas de piedra, que un afilado prolongado 1 o 2 veces al día.


El quebrado de los granos es indispensable para incrementar su aprovechamiento a nivel ruminal. Utilizar el sistema procesador de granos (cracker) disminuye la capacidad de trabajo en un 15% e incrementa el consumo de combustible en un 25%, pero es una inversión (no un gasto) que debemos pagar al contratista para que el silo que estemos confeccionando sea además una fuente energética que incrementará nuestra producción de carne y leche. A medida que los granos presenten mayor cantidad de endosperma ceroso, se debe disminuir paulatinamente la distancia y/o incrementar la velocidad de los rolos quebradores, de manera de provocar siempre la ruptura de todos los granos.


Al trabajar sobre cultivos con bajos niveles de materia sea (cercanos al 32%) y con granos cuyo endosperma está mayormente lechoso, no activar el procesador de granos, no genera ningún beneficio; incrementar la longitud teórica de picado a 20 milímetros y disminuir la velocidad de giro de los rolos alimentadores, dado que el material más turgente se desliza con mayor facilidad. Considerar que cuando se trabaja con 32% de materia seca se produce un incremento de los costos por el transporte de agua desde el lote al lugar donde se confecciona el silo.


Es importante confeccionar los silos en terrenos firmes, altos, lejos de la sombra de los árboles pero fundamentalmente cercanos al patio de comidas donde se realiza la carga del mixer. Acondicionar el terreno implica compactar, nivelar y dar pendientes para evitar la acumulación de agua. Deberá libre de malezas, pozos, charcos y cualquier obstáculo que pueda afectar el trabajo de la embolsadora o de lo tractores compactando. En bolsas es necesario controlar el estiramiento, maximizándolo sin sobrepasarse del 10%, lo que permitirá almacenar la mayor cantidad de materia seca por metro lineal de bolsa, y no perder las propiedades físico/mecánicas del plástico que pueden poner en riesgo la integridad de la bolsa. Utilizar embolsadoras en excelentes condiciones que posean mayor largo de túnel y controlar el estiramiento del plástico.


En silos aéreos, contar con buen peso efectivo de pisado, desparramar capas no mayores a 15 centímetros de espesor, ordenar de mayor a menor el contenido de materia seca y medir la densidad durante la confección, son acciones que permiten lograr densidades superiores a los 750 Kilos de materia verde por metro³ (>250 kilos de materia seca por metro³) que hacen más eficiente la fermentación y la conservación.


El alto y ancho deberán responder al objetivo que todos los días se puedan remover no menos de 40 centímetros de todo el frente, lo que estará directamente relacionado con la cantidad de kilos que se reparten por día a todo el rodeo. De ser menor, se correrá el riesgo de que el oxígeno entre más rápido de lo que se extrae, y el silo se caliente, lo que estará indicando pérdida de calidad. El largo se definirá por el volumen total a almacenar producto del presupuesto.


Fuente: Súper Campo

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