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“ESTAMOS FRENTE A UN GRAVE PROBLEMA DE EXCEDENTES DE VOLÚMENES” 07-01-19
 

En una entrevista publicada por El Tribuno Campo, Ángel Leotta, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), analizó la delicada situación por la que atraviesa el sector vitivinícola argentino.

En lo que fue una de sus últimas actividades del 2018, el Ministro de Producción y Trabajo de la Nación, Dante Sica, recibió a miembros directivos de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar). Los productores le plantearon las dificultades que presentan las perspectivas de excedentes vínicos de cara a la cosecha de uva 2019. En este marco, le solicitaron la revisión del esquema de retenciones y reintegros a las exportaciones, y la reducción de las contribuciones patronales.


El Tribuno Campo conversó con Ángel Leotta, presidente de la Coviar, quien dio detalles del encuentro y ahondó en otros temas inherentes al sector vitivinícola.


¿Qué balance hace de la reunión con el Ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica?


Para nosotros era una reunión muy importante porque se tocarían puntos que hacen a un presente y a un futuro de esta industria en cuanto a la cosecha que ya la tenemos prácticamente encima. Digo esto porque uno de los puntos fundamentales para tocar era el tema de las retenciones y los reintegros.


Estamos frente a un grave problema de excedentes de volúmenes. Hay un sobre stock de vino que está pesando en el mercado, que no deja que el valor de la materia prima, la uva -y por ende sus derivados (vino o jugo de uva)-, tome el valor que corresponda. Por lo tanto, la industria viene trabajando a perdida mientras esos volúmenes estén pesando en el mercado.


La única manera, sobre todo en los volúmenes de tinto, es sacar ese sobre stock al exterior. Para ello se hace imperiosa la necesidad de que, aunque sea temporalmente por un año, anular las retenciones y volver los reintegros del 2,75 % actual al 5 % que estaba antes; aunque sea temporariamente lo repito. Esto permitiría sacar al exterior esos 400 millones de litros tintos que están pesando en el mercado vitivinícola, ya que nos haría un poco más competitivos en el mercado internacional, donde España, Francia e Italia -que son nuestros principales competidores- salieron a vender sus vinos porque también están con sobre stocks.


Sobre este planteo rotundamente nos dijeron que no. Ante esto nosotros planteamos una alternativa: que saquemos el promedio de lo exportado en los cuatro últimos años y que ese volumen vaya con el esquema vigente de retenciones y reintegros, pero que el excedente de lo que pudiéramos exportar en 2019 no sea castigado con las retenciones y el reintegro de solo el 2,75 %. Sobre esto también recibimos una negativa.


Vemos un panorama muy sombrío, por causas y crisis que ya hemos pasado, pero esta tienes connotaciones especiales.


Aparte, planteamos el tema de las contribuciones patronales, que al productor le puede ayudar bastante una reducción de los aportes o contribuciones patronales. Sobre esto nos dijeron que estudiarían el planteo y que podría ser factible.


¿Las retenciones les quitan mucha competitividad a las exportaciones?


Le quitan y mucho. Porque el mercado internacional está sumamente competitivo y un 1 % o un 3 %, o lo que sea de retención, es mucho y le quita competitividad al producto. Necesitamos competitividad, sino no vamos a poder salir a competir.


También quita competitividad y es fundamental las cuestiones arancelarias que ponen los diferentes países donde se exporta y que debe ver Cancillería. Por ejemplo, últimamente estábamos exportando a Sudáfrica, que por un problema de sequía comenzó a importar; ese mercado le cobra a la Argentina un arancel de importación del 25 %, mientras que España tiene arancel cero. De esta manera no podemos competir.


El problema es grave por la cercanía de la cosecha, las bodegas no han logrado vender todo su stock vínico, están ocupando vasijas, nos enfrentamos a una cosecha que estimamos será como la anterior y hay que buscarle capacidad para moler y meterla en una bodega.


El otro problema es el financiamiento que el productor no tiene y que el elaborador no tiene. Lo peor de todo, y en esto la crisis es diferente a las demás, es que quien tiene la plata no la va a poner en la producción, va a otro lado y la invierte más segura y con un porcentaje de rentabilidad mayor.


¿Cuánto cuesta encarar la cosecha?


Hay que tener en cuenta que no solo es el financiamiento, sino también la capacidad que hay que tener para poder moler la vendimia.


Pero hablando de financiamiento, hoy levantar un kilo de uva común -no la fina o las titas que es un poco más caro-, la cosecha, el acarreo, estará alrededor de $ 1,30 a $ 1,50 el kilo. Un productor que tenga entre 150 y 200 mil kilos, debe contar con alrededor de $ 300 mil para levantar su cosecha y acarrearla a la bodega.


¿El pedido de rebaja en las contribuciones patronales está relacionado con esto?


Sí, porque del costo total del producto primario, que es la uva, el 71% es mano de obra. Esto está demostrado en un estudio de la Gerencia Técnica de la Coviar. El 29 % restante se compone con el resto de los costos de producción.


La mano de obra es muy cara, y no por lo que se la paga al obrero, sino por la carga impositiva que tiene.


La cadena de valor del vino trabaja hace tiempo de manera estratégica. ¿Esto no dio resultado para abrir nuevos mercados, para incrementar las exportaciones?


Hay mercados que se están empezando a explorar, con resultados a mediano plazo, no es un resultado inmediato. Pero aquí surge la cuestión arancelaria, si Cancillería o el Gobierno Nacional no comienzan a trabajar en el tema arancelario se nos dificultará el ingreso a cualquier país.


En jugo de uva argentino llegamos a ser primeros exportadores mundiales en el 2008-2009, con 206 mil toneladas y este año vamos a terminar en las 120-125 mil toneladas. Estados Unidos es uno de los principales mercados para este producto, pero Argentina tiene que pagar un impuesto de US$ 132 la tonelada para ingresarlo, cuando países como Chile o México, entran sin arancel. Mientras no trabajemos la temática arancelaria y de retenciones y reintegros, no tendremos competitividad.


El 2018 cerrará con el consumo per cápita a nivel país más bajo de toda la historia, por debajo de los 20 litros. ¿Cómo ven el mercado interno?


Lo vemos a futuro con mucha preocupación. Hemos perforado los 20 litros per cápita por año y con una reducción en el consumo con respecto al 2017 del 6,8 %.


El vino, dentro de todo, logró defenderse respecto de otros productos a través de acciones que implementamos. Esto no nos conforma y lo vemos con mucha preocupación a futuro.


Mientras Doña Rosa no tenga en su billetera dinero disponible o el poder adquisitivo del dinero que tiene se mantenga, irá al supermercado y se asegurará la verdura, un pedazo de carne y el pan. Si le queda se comprará una caja o una botella de vino y si no le queda, será una botella de agua. Mientras a la clase media y a la clase baja de la pirámide no se le restituya el valor de lo que está ganando, el consumo no solo de vino, sino también de todos los productos, seguirá reduciéndose.


La caída del consumo por debajo de los 20 litros es la foto, pero la película muestra que desde la década del 70 la caída de unos 60 litros. ¿Hay que analizar nuevas estrategias para alentar el consumo?


Obviamente. En el mundo ha bajado el consumo, pero el hábito del consumidor a nivel mundial ha cambiado, quiere otra cosa, quiere algo más natural, con menos alcohol, con una presentación distinta y creo que eso ha llevado a que el consumo mundial baje.


En una de las reuniones anuales de Coviar, nos enfocamos en la temática de desarrollo, investigación e innovación. De ahí surgió que hay que investigar, hay que desarrollar nuevos productos, el mercado requiere vinos menos alcohólicos, más fresco y frutados, más livianos; hay que innovar en el marketing, en el envase. Todo esto es materia pendiente en la industria, para poder aumentar el consumo en el futuro.


¿El consumo de vino de alta gama también ha bajado?


No, se ha mantenido. En los espumantes, que venía creciendo a pasos agigantados, este año se detuvo, hubo una mínima baja en el consumo, pero estamos hablando de situaciones de crisis que pasa el país y que la industria no se puede despegar de la realidad.


Algo nos salvó, el crecimiento de la exportación de los graneles, fundamentalmente el blanco, que ha aumentado con respecto al año pasado. Esto nos permitió amortiguar el golpe.


¿Cómo ve la vitivinicultura salteña?


Muy bien, muy organizada y con un producto que lo saben explotar muy bien, que es el torrontés salteño.


Está organizada, sabe lo que quiere, y está planificada para alimentar su mercado interno y para exportar.


Por: Belisario Saravia Olmos


Fuente: El Tribuno Campo

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