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CUÁNTO CUESTA TENER UN VINO CON EL AVAL DE MICHEL ROLLAND 14-01-10
 

Tupungato Winelands es un flamante emprendimiento que ofrece viñedos llave en mano con el asesoramiento de uno de los especialistas más renombrados del mundo. Por: Juan Diego Wasilevsky.

Con el paso de los años, el vino ganó en sofisticación en la Argentina y las bodegas, invirtiendo en más tecnología, en marketing y en la búsqueda de nuevos terroirs para lograr la diferenciación, marcaron el camino. Y la quintaesencia de ese halo de sofisticación en el negocio vitivinícola hoy está dada por los emprendimientos que le permiten, a cualquier inversor, tener su propia marca de vinos. En el país, varios proyectos picaron en punta, con propuestas que incluyen viviendas, viñedos llave en mano y el servicio de know how para elaborar vinos a gusto de los propietarios.

 

Una de las últimas iniciativas es Tupungato Winelands, un desarrollo de la empresa Burco América, autodefinida como una de las empresas líderes en el desarrollo de proyectos vacacionales de lujo en entornos naturales únicos, con múltiples actividades y grandes reservas naturales cuidadosamente preservadas.

 

El country, que tiene cerca de 800 hectáreas, está emplazado a 50 minutos de la ciudad de Mendoza. Cuenta con 140 fincas de entre 2,5 y 4,5 hectáreas cada una para plantar viñedos y unos 3.000 metros cuadrados reservados para la construcción de la vivienda.

 

Además, habrá 120 terrenos de 5.000 metros cuadrados para aquellos que no están interesados en sumergirse en el negocio del vino y prefieran utilizar la cancha de golf que tendrá 18 hoyos o alguna de las dos canchas de polo.

 

Según datos de la compañía, Tupungato Winelands demandará una inversión de u$s40 millones. A esto se le sumarán otros u$s75 millones de emprendimientos inmobiliarios particulares.

 

En diálogo con este medio, Nicolás Rodriguez Otaño, director ejecutivo de Burco América, sostuvo que “nos especializamos en hacer grandes emprendimientos, con un fuerte potencial inmobiliario y muy aparejado con la belleza natural del lugar, tratando de impactar lo menos posible en el entorno. Y Mendoza cumplía con todos los requisitos”.

 

Con respecto a la iniciativa, el directivo reconoció que “existen proyectos inmobiliarios relacionados con la producción de vinos” en la Argentina. La diferencia, sostuvo, está en que “el nuestro es un proyecto integral, porque no tiene un ancla exclusivo en el mundo vitivinícola, sino que conjuga otras actividades como golf y polo. Es un proyecto que no basa toda su promoción y su sentido en un solo ancla”.

 

Una zona para gestar vinos premium

 

El terroir está ubicado entre los 1.000 y los 1.400 metros sobre el nivel del mar, en una de las zonas más buscadas de Mendoza. El proyecto se lanzó al público en octubre del 2009 y, de las 380 hectáreas destinadas a vides, ya hay implantadas unas 155 hectáreas.

 

Según proyecciones de la compañía, para cuando el desarrollo esté ocupado en un 100%, el 70% de las plantaciones será Malbec, mientras que el resto estará destinado a variedades como Chardonnay y Pinot Noir, entre otras.

 

En cuanto al perfil de los compradores, Rodriguez Otaño destacó que, en su mayoría, “los propietarios son argentinos, amantes del vino. Los extranjeros comenzarán a llegar más adelante, porque generalmente compran cuando los proyectos están un poco más avanzados”.

 

Según el directivo, “se trata de personas que siempre tuvieron la fantasía de tener un vino propio y nosotros le damos la ventaja de que no se tengan que ocupar de nada. Si quieren involucrarse y elaborar el vino, lo hacen. Si otro año quieren simplemente vender la uva, también lo hacen. La clave está en que no tienen que lidiar con la estructura de una finca propia, con empleados a cargo, éste es el criterio madre”.

 

Cómo funciona el sistema

 

Cada cliente podrá comprar una finca donde la uva ya estará plantada. A partir de ahí, durante los tres primeros años, en los que la vid no es apta para elaborar vinos, no se paga ningún tipo de expensa vinculada con la finca, ya sea para comprar fertilizantes o cubrir la mortandad de plantas, por ejemplo.

 

Durante ese período, el propietario contará con el asesoramiento de ingenieros agrónomos y de Rodrigo Reina Rutini, miembro de la tradicional familia que lleva uno de los apellidos más vinculados con el negocio del vino.

 

Sin embargo, el “caballito de batalla” de Tupungato Winelands es que cuenta con el aval del propio Michel Rolland, uno de los enólogos más prestigiosos a nivel mundial –de hecho, es el primer proyecto de este tipo en el cual se involucra-.

 

Con este equipo de asesores, cada propietario podrá diseñar su propio vino a medida

 

Al respecto, Rodriguez Otaño destacó que “la idea de nosotros es hacer vinos de altísima calidad, por lo tanto, sólo una pequeña porción de las uvas podrán ser utilizadas. Porque si las 380 hectáreas de viñedos se destinaran a la elaboración, deberíamos contar con una bodega enorme, y no es la idea”.

 

Así, “sólo un 15% de las uvas irán a la producción”, explicó. El resto podrá venderse o, si el propietario lo prefiere, destinarse a la elaboración de vinos fuera del establecimiento.

 

De este modo, cada inversor podrá contar con una partida de entre 700 y 900 botellas por año. Si bien puede parecer una cifra exigua, pocos tienen el privilegio de que cada una de las mismas cuente con la firma del propio Rolland.

 

A la hora de sacar cuentas, el costo para poder darse este gusto sofisticado no es apto para todos los bolsillos: los lotes más pequeños con viñedos se comercializan en u$s300.000.

 

Fuente: IProfesional.

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