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FIEBRE DE LA LECHE, MENOS PRODUCCIÓN Y RIESGO DE MORTANDAD 08-01-18
 

Estrategias y recomendaciones del INTA para evitar las graves consecuencias de la hipocalcemia en el rodeo lechero.

El preparto en la vaca lechera es el período comprendido entre los últimos 20 días de la gestación y el nacimiento del ternero. Estas tres semanas se caracterizan por severos cambios a nivel metabólico, cambios que son esenciales para la adecuación de los mecanismos fisiológicos que contribuyen a afrontar la intensa demanda productiva en el inicio de la lactancia.


Este aumento de la producción predispone en mayor frecuencia e intensidad a la presentación de enfermedades metabólicas. Los trastornos relacionados especialmente al metabolismo de los minerales en general y del calcio (Ca) en particular son los más comunes en las vacas lecheras.


Los desbalances minerales constituyen un tema de preocupación asociado al bienestar animal y a la rentabilidad de la industria lechera. Sin embargo, su impacto en los sistemas productivos, por lo general, pasa desapercibido, ya que en la mayoría de los casos tiene una presentación subclínica, afectando la salud y los niveles productivos, pudiendo confundirse con otras alteraciones.


El calcio es indispensable para el desarrollo de tejidos musculares y óseos y el mantenimiento de respuestas vitales (transmisión nerviosa, contracción muscular, entre otras) y, por lo tanto, mantener una concentración constante de calcio en sangre es de importancia vital para el animal.


Homeostasis o equilibrio


Las variaciones en la concentración de calcio sanguíneo, ya sea por encima o por debajo del nivel óptimo, tienen como respuesta la activación del sistema de regulación propio del animal, fundamentalmente de las hormonas paratiroidea (PTH), calcitonina (CT) y 1,25-dihidroxi vitamina D3 (VitD). Las que actúan juntas para mantener constante el nivel de calcio y de fósforo (P) en el líquido extracelular y regular el metabolismo óseo.


La enfermedad


El nivel de Ca en sangre está regulado a través del control en la absorción de este mineral a partir de la dieta y la liberación o el consumo del existente en los huesos. En condiciones normales el nivel del calcio en sangre se suele mantener por encima de 8 miligramos por decilitro, pero la concentración en sangre se reduce en vacas de leche después del parto. La hipocalcemia clínica se asocia a valores de hipocalcemia severa, inferiores a 5,5 miligramos por decilitro, mientras que la forma subclínica se asocia (hipocalcemia moderada) de entre 5,5 a 8 miligramos por decilitro.


Investigaciones del INTA Salta demuestran que la deficiencia de magnesio (Mg) parece tener también un rol muy importante en la aparición de hipocalcemias posparto. Un relevamiento llevado adelante en el Valle de Lerma mostró que el 73% de las vacas que presentaron hipomagnesemia evidenciaron conjuntamente hipocalcemia y aquellos animales con hipomagnesemia presentaron una probabilidad de 3,5 veces de sufrir hipocalcemia respecto a aquellos con valores normales de magnesio.


Prevención


En general, la prevención de la hipocalcemia, o fiebre de la leche, se logra a través de modificaciones de la dieta en el periodo de transición de la vaca lechera: tres semanas preparto a tres semanas postparto. Las estrategias más difundidas son: el suministro de dietas en preparto extremadamente bajas en calcio y la formulación de dietas con un balance catión/anión negativo durante el preparto.


Esta primera estrategia promueve la adaptación prematura de la regulación metabólica del calcio y se basa en la disminución de los ingresos de Ca en los últimos 30 a 40 días de preñez. Para ser efectiva, las dietas deben proporcionar menos de 20 gramos cada día y una relación calcio/fosforo (P) igual o menor a 1:1.


Estos cambios tienen por objeto preparar a la vaca para que la homeostasis del Ca funcione en forma óptima al comienzo de la lactación. Con un suministro bajo de Ca durante el preparto se logra que el sistema fisiológico que moviliza calcio esté activo y, por consiguiente, se favorece a la absorción a nivel intestinal y a una rápida liberación ósea, lo que permite dar una respuesta casi inmediata al aumento de la demanda de calcio durante la síntesis de calostro y leche.


La segunda estrategia mejora las posibilidades de la vaca para regular correctamente la calcemia en el postparto, reduciendo así la incidencia de enfermedades durante la transición. La práctica nutricional se basa en incluir sales aniónicas como cloruros y sulfatos a la dieta para “acidificar” metabólicamente al animal y producir el estímulo para la remoción del Ca y del P de los tejidos óseos, ayudando a mantener los niveles de Ca sanguíneo necesarios. A su vez, una correcta diferencia catión/anión en la dieta facilita la actividad de los mecanismos reguladores de la calcemia después del parto.


En ambos casos el principio es el mismo: crear un déficit de Ca previo al parto para estimular la activación de los mecanismos homeostáticos del Ca a través de la absorción gastrointestinal activa.


Una tercera técnica nutricional que se suele utilizar es evitar la inclusión a la dieta de alimentos con altos contenidos de potasio.


Consideraciones


La hipocalcemia es una enfermedad de alto impacto por la pérdida de grandes cantidades de litros de leche que produce y por el número de animales que lleva a la muerte. Por eso se alienta a la inclusión de estrategias de prevención en los rodeos lecheros y, ya que el diagnóstico de los desbalances de macro minerales constituye una de las bases de la medicina preventiva, se sugiere la medición de los niveles de Ca, P, y Mg sérico en el rodeo de manera de monitorear estos desequilibrios.


Dado que una correcta diferencia catión/anión en la dieta permite lograr una acidificación del medio interno, facilitando la actividad de los mecanismos reguladores de la calcemia después del parto, se recomienda la medición del pH urinario de forma rutinaria durante la etapa de preparto de los animales.


Por: Ing. Agr. Marcela Martínez,


Grupo de Producción Animal - INTA Salta


Fuente: El Tribuno Campo

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