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TORRONTÉS TOP 10 11-01-10
 

El Torrontés vuelve a vivir su momento de gloria, luego de años de olvido, y se perfila como un vino ideal para este verano. Hay nuevas marcas y estilos. Los probamos todos y elegimos los 10 mejores hasta $50. Por: Joaquín Hidalgo.

 

Hoy es glamoroso pedir un Torrontés, mientras que hace diez años era un suicidio de estilo. Y eso, porque el Torrontés estaba tan devaluado como un tetrabrik. Pero en el transcurso de esta década sucedió un milagro. Casi como esos clubes que vuelven de la B con mística renovada, en el quiebre del milenio las técnicas de elaboración mejoraron y con ellas el Torrontés renovó su rostro y relanzó su consumo. La clave hay que buscarla en los nuevos estilos.

 

Del Torrontés dulzón Etchart Privado –fue el no va más en su época- que venía en botella color caramelo tipo riesling, se pasó a los más secos y refrescantes en botellas transparentes, como las del El Esteco, Nanni, El Porvenir y Cafayate. En el revival el vino abandonó el marrón y entró en la era de los blancos acerados, con reflejos metálicos y mucha, pero mucha expresión en nariz: eso es lo que define a un Torrontés.

 

La intensidad del vino seduce a todos los paladares y atraviesa todos los modelos de consumo: desde una picadita de after office con la compañera de trabajo, a unas ostras crudas en la terraza de un hotel lujoso frente al mar. En eso es la uva más versátil y pícara, con cintura para los cambios de escenario.

 

Pero en nuestro mercado hay mucho Torrontés, desde varios baratos a otros con precios que superan los 80 pesos. De ahí, que las calidades sean tan variables como los precios. Y mientras aparecen cada año nuevas marcas, se hace cada vez más difícil distinguir la paja del trigo. Como dato, hay que partir de que los mejores están en el NOA, en Salta especialmente. A nuestro criterio, los mejores son:

 

Michel Torino Colección 2009 ($12) no resiste otra explicación que no sea de precio: este blanco que frutal, fresco y apenas dulce es un regalo. Comprarlo por caja es un buen consejo. Conviene tener siempre dos botellas frías en la heladera este verano.

 

Etchart Cafayate 2009 ($17) resulta uno de esos milagros de la enología moderna: emblema del nuevo estilo en Torrontés, es un blanco azarado y refrescante. Para acompañar unas crocantes rabas a la romana viendo el mar, inmejorable.

 

Portal del Alto 2009 ($18) acaba de ser lanzado al mercado y perfila como uno de los mejores. Es un proyecto conjunto de Familia Muñoz, flamante bodega salteña, y José Luis Mounier, uno de los enólogos que renovó el panorama del Torrontés en el NOA.

 

José Luis Mounier 2009 ($37) tiene cuna. Un viñedo pequeño al pie de un cerro de granito rojo, a pocos kilómetros de Cafayate. A caballo de la modernidad y la tradición, es un Torrontés con cuerpo y balance cítrico. Ideal para unas empanadas “chorriadoras” recién salidas del horno.

 

Elementos 2009 ($20), de El Esteco, consigue un perfil de vino ajeno al divismo chillón típico de la variedad. Propone un blanco cítrico y diáfano, que funciona como una sola pieza al paladar. De perfil claramente cosmopolita.

 

Nanni 2009 ($25) es un fenómeno sotto voce. Todo aquel que pasó por Cafayate se llevó en el recuerdo esta bodega pequeñita a pasitos del centro del pueblo. Su vino es sinónimo de buen producto, aromático y ligeramente rústico. Con quesillo de cabra, no tiene rival.

 

Colomé 2009 ($40) es el primer vino elaborado con uvas biodinámicas de Argentina. En criollo, algo así como un blanco naturalmente producidas y elaboradas, sin pesticidas y según el dictamen de las estrellas y la luna para las tareas agrícolas. Vibrante al paladar.


 

Finca de Domingo 2009 ($45) pasó de la damajuana a la botella y es vino de manual para describir el jazmín del país típico en la respiración de la uva más floral de Argentina. Para unas pizzas de rúcula y jamón crudo, en estas nochecitas de verano.

 

Trumpeter Reserve 2008 ($50), es realmente un fuera de serie: complejo, con finos trazos azaharados y cítricos, supone un up grade estilístico para la variedad. Con un guacamole, tostadas y láminas de gruyere, es la gloria.

 

Laborum 2009 ($50) marca el límite de precio para esta variedad, sin entrar en maquillajes de barricas ni otras variedades. Es voluminoso y tiene una paleta de aromas salida del manual del perfecto Torrontés. Un Carpaccio de lomo fatto in casa le hará justicia.

 

Fuente: La Mañana de Neuquén.

 

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