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LA MESA DE ENLACE YA FUE 13-11-17
 

Las entidades del campo atienden cada una su propio juego.

El 11 de marzo de 2018 se cumplirían 10 años de la irrupción de una figura importante para la historia económica y política de la Argentina: la Mesa de Enlace de Entidades Agropecuarias. En ese momento, los dirigentes de las 4 gremiales tradicionales del sector rural argentino se unieron frente al espanto que provocó una medida del gobierno kirchnerista: la aplicación de retenciones móviles que arrancaban en 44% en el caso de la soja. Fue esta conformación de un bloque monolítico el primer síntoma sólido de que la sociedad civil estaba dispuesta a ponerle límites a un modelo que se pasaba de prepotente.


No se va a festejar demasiado una década después. No hay casi nada que festejar. A primera vista podría pensarse que la Mesa de Enlace dejó de existir porque ha triunfado, pues ya no quedan nubarrones como la Resolución 125 en el horizonte de la relación entre el gobierno nacional y el sector agropecuario. Falso. Aunque las relaciones hayan mejorado (o mejor dicho se hayan normalizado), esto no significa que no queden problemas ni cosas por resolver para adelante.


La mejor evidencia de que al Mesa de Enlace ya fue, y que finalmente ha fracasado, es la inexistencia (10 años después) de una mínima institucionalidad, una organización democrática y representativa, algo que los dirigentes rurales tanto reclaman a la política pero que muy poco aplican para adentro.


En 10 años, los productores no han podido ni querido generar ninguna supraestructura o confederación capaz de contenerlos a todos y de constituir una voz autorizada del agro frente al resto de la sociedad. 10 años después los diferentes sectores agropecuarios que deberían integrarse en una Mesa de ese estilo están dispersos y cada uno atiende su propio juego. Fracasados en tanto el sector político los tiene como quiere y le son más útiles, divididos.



La semana última ha sido rica en ejemplos de la enorme fragmentación que se ha apoderado del ruralismo argentino como síntoma de una nueva época.


En la Sociedad Rural, una de las cuatro patas, algunos festejan al ascenso de su ex presidente, Luis Miguel Etchevehere, a la principal silla del Ministerio de Agroindustria, mientras que otros festejan que se haya alejado de la entidad. Etchevehere se encerró en una oficina de la Casa Rosada para definir el equipo que lo acompañará en la gestión. Según fuentes diversas, no ha habido casi ningún contacto con sus pares de otras entidades. La Mesa de Enlace no ha llegado al gobierno sino solo uno de sus dirigentes, eso está más que claro.


En Coninagro, otra de las patas de la Mesa, el jueves se presentó un documento que hasta ahora se elaboraba de a cuatro y ahora lo escribe una única entidad “El campo y la política III”. El mendocino Carlos Iannizzotto, presidente de la entidad, se lució presentando en soledad (o mejor dicho, rodeado de dirigentes del sector cooperativo) “un conjunto de políticas que debe llevar el Estado junto con los privados a fin de lograr previsibilidad para producir más y mejor”. Antes se había subido, también casi solo, al paravalanchas contra la suba de impuestos internos al vino y otras economías regionales.


Confederaciones Rurales Argentinas emitió un duro comunicado contra la suba prevista en el Impuesto Inmobiliario Rural que proyecta en gobierno de María Eugenia Vidal para los campos de la provincia de Buenos Aires. Es curioso, pero al parecer ese impuestazo afectaría únicamente a los productores enrolados en la pampeana CARBAP, porque el resto de las entidades brilla por su ausencia en los reclamos.


Finalmente, en la Federación Agraria Argentina, los temas de esta semana han sido varios: hubo asamblea en Mendoza contra el impuesto al vino y se siguió con atención la aprobación en el Congreso de la ley que suspende los desalojos de tierras a los pueblos originarios. Pero la mayor preocupación entre las huestes de Omar Príncipe fue replicar las agraviantes declaraciones de “La Cheta de Barrio Norte”.


Por: Matías Longoni


Fuente: Bichos de Campo

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