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CON PRECIOS "PLANCHADOS", EL CONSUMO DE CARNES RESURGIÓ Y LLEGÓ A UN RÉCORD HISTÓRICO 27-10-17
 

Las familias llevaron este año 6% más de cortes de vaca y pollo. En cerdo el alza fue del 9%. En total, los argentinos ahora comen 117,4 kilos al año de proteína animal, una marca jamás alcanzada.

Asado con ensalada, milanesas con papas fritas o fideos con estofado. El pollo con arroz, un choripán al paso o un sandwich de bondiola. En la Argentina, las comidas más populares incluyen, casi sin excepción, carne. Por eso, siempre es traumático para las familias cuando deben "ajustarse el cinturón" y salir de la carnicería con bolsas más vacías que lo deseado.


Ese escenario se vivió el año pasado, tras la disparada en los precios iniciada a fines de 2015. Pero en los últimos meses, con valores más calmos y salarios reforzados, la tendencia se revirtió. Y el consumo de proteína animal muestra un fuerte rebote.


La recuperación fue liderada por la carne vacuna, cuya demanda se había resentido tras el cambio de gobierno. La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de Argentina (Ciccra) calculó en su último informe que en lo que va de este año -con datos a septiembre- los argentinos llevaron a la mesa un 6,7% más de carne de vaca que un año atrás. Un rebote equivalente a 3,7 kilos anuales por habitante.


"Cultural y tradicionalmente, los argentinos prefieren la carne vacuna. En 2016 muchos redujeron las compras del producto en favor de opciones más baratas. Fue por la suba de los precios y porque se había instalado una sensación de crisis que lleva a la gente a retraer su consumo más de lo necesario. Pero este año los salarios recuperaron poder de compra, la gente fue percibiendo que la situación mejoró, y la recomposición del consumo fue inmediata", interpreta David Miazzo, economista jefe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina.


Durante este año, según el Ministerio de Agroindustria, también el consumo de carne aviar (pollo) se incrementó un 6,3% interanual. Y el de cerdo, que lleva una década creciendo año tras año, avanzó otro 8,6% entre enero y agosto frente a iguales meses de 2016.


¿Cómo quedó el menú cárnico de los argentinos tras estos cambios? El consumo de carne vacuna se ubicó en un nivel de 58 kilos anuales por persona, el de pollo se fue a 45,6 -regresando al nivel récord de 2015- y el de cerdo alcanzó los 13,8.


Lo llamativo es que, sumando los tres orígenes, los argentinos pasaron a comer carnes a un ritmo de 117,4 kilos al año por habitante, una marca sin precedentes. "Está entre las más altas del mundo, y sería aún mayor si se suma a la cuenta el pescado", remarca Miazzo. Hasta ahora, el récord eran los 116,6 kilos registrados en 2015. En 2016 se había caído a 114,8.



"Se ha recompuesto el consumo interno de carnes", confirma Miguel Schiariti, el presidente de Ciccra, algo que atribuye a que sus precios "vienen subiendo muy por debajo de la inflación general y de los salarios".



En esa cámara calculan que en el último año la inflación general rondó el 23,7%. Pero los cortes vacunos subieron en los negocios sólo 15,3%, los porcinos un 13,1% y el pollo apenas 11,6%, debido principalmente a "un crecimiento en la producción y la oferta". "Como a esta altura del año la mayor parte de los aumentos salariales ya se cobraron, el poder adquisitivo se recompuso, en general y frente a las carnes", analiza Schiariti.


En la Asociación de Propietarios de Carnicerías de Capital consideran que, a la mayoría de sus clientes, de todas formas, les quedó el hábito de comparar los precios más que antes y privilegiar las opciones a la vez más económicas y rendidoras.


"La gente hoy camina, compara mucho y pide lo que está más en precio. De vaca, lo que más se está trabajando son milanesas y carne picada, porque rinden. También paleta y roastbeef. Pero cuando ponés el pollo en oferta, la gente no lo duda y te lo pide más que la carne vacuna", comenta Alberto Williams, vicepresidente de la entidad.


Y agrega: "El pollo se está vendiendo más. En especial en milanesas, porque hoy se ofrecen a dos kilos por $ 120, frente a al menos $ 180 de las de vaca. La pata-muslo también sale mucho porque los tres kilos se consiguen a $ 100 o $ 110, y con eso comen 3 o 4 personas".


En esa búsqueda de precios, sin embargo, identifica una excepción. "Cada fin de semana -dice Williams- se vende mucho asado y vacío. Es una tradición que se mantiene."


La contracara son los lácteos: sin reacción, las compras de leche cayeron otro 9%


Si las carnes redujeron sus aumentos de precios en los últimos tiempos y eso favoreció un rebote en el consumo, con los lácteos se da lo contrario. En 2016, como informó Clarín, la ingesta de lácteos había caído al nivel más bajo desde la crisis de 2003. Y este año, de nuevo con subas de precios sobresalientes, el declive siguió.


Según el Ministerio de Agroindustria, las ventas de leche fluida se redujeron otro 9% en los primeros ocho meses del año. Un informe del Observatorio de la Cadena Láctea agrega que, en el primer semestre, también se desplomó 3,5% el consumo de yogures, 5,1% el de dulce de leche y 18,8% el de manteca.


En el último año, según el índice de precios de la Ciudad de Buenos Aires, los lácteos se encarecieron un 30,1%, frente a un 20,6% del promedio de los alimentos y las bebidas.


Por: Martín Grosz


Fuente: Clarín

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