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LA INCERTIDUMBRE PUEDE MÁS QUE LA PROMESA DE LOS BUENOS PRECIOS 29-12-09
 

El diario La Nación reunió a cuatro especialistas del negocio agropecuario para analizar como será el 2010. “Llega un año difícil, los productores siguen percibiendo con desconfianza las políticas del gobierno hacia el sector”, coincidieron.

Un 2010 con mucha soja y una buena cosecha en general pero con amenazas a la sustentabilidad de la agricultura. Un año que comienza con un mercado de ganados y carnes que sigue inmerso en una crisis, dominado por las dudas de no saber qué, cuándo ni cómo producir. Un 2010 con una lechería que viene con viento de cola por la recuperación de la demanda internacional, pero afectada por la incertidumbre y la desconfianza por la percepción que tiene el productor acerca de las políticas del gobierno para con el sector.   


Un 2010, en definitiva, que los hombres de campo aguardan desgastados por la intervención distorsiva estatal en los mercados y con preocupación pensando en cómo será el clima, ese que castigó en los últimos tiempos con sus devastadoras sequías e inundaciones.

  

Esa es la visión que, con sus matices, dejaron especialistas del sector en una mesa redonda organizada por el diario La Nación. Participaron Gustavo Oliverio, director de la Fundación Producir Conservando; Gustavo Hardt, asesor ganadero de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa; Juan José Linari, asesor en lechería de la misma entidad y de Confederaciones Rurales Argentinas; y Enrique Erize, vicepresidente de la consultora Nóvitas.

  

¿Cómo observan que se desarrollará la actividad en 2010?

  

Oliverio: La campaña 2009/10, que está en ejecución, muestra la realidad de la debilidad del sistema de producción de granos en Argentina.

  

Creo que con los 80 u 82 millones de toneladas de granos que estimo que se producirán y con los precios actuales, el año, desde el punto de vista de la rentabilidad y del resultado del negocio agrícola, no va a ser malo o quizá vaya a ser bueno pensando en el corto plazo, pero será un desastre proyectándolo en el mediano y en largo plazo, por la sustentabilidad.

  

La gran diferencia con el ciclo 2007/08 -96 millones de toneladas- tiene que ver con la intervención en los mercados por parte de la secretaría de Comercio.

  

Hardt: El riesgo de la intervención del gobierno es que el año que viene estemos ante un cuadro peor que el actual.

  

Por otra parte, el clima será un factor fundamental.

  

La momentánea suba de los precios de la hacienda en ojos del ciudadano promedio de la gran ciudad puede parecer una barbaridad. Pero lo que ocurre es que estamos recomponiendo valores después de tres o cuatro años según la zona.

  

Erize: Los precios internacionales son buenos, pero hay un componente especulativo muy alto en el mercado de Chicago.

  

Hoy estamos con precios elevados de la soja como consecuencia de esa especulación.

  

El dólar débil hizo que los fondos de inversión se vuelquen hacia las commodities como la soja, el petróleo y el oro. Yo recomiendo a los productores que tengan cautela.

  

En el plano interno, como factor de riesgo, desde el punto de vista de la formación de precios, el mercado está totalmente desvirtuado por la intervención del gobierno. Y vamos a estar así por lo menos por dos años más.

  

Linari: Hoy tenemos un mercado internacional que ha recuperado el 85 por ciento, con una mayor demanda en los países de Asia.

  

Estructuralmente, todo indica que para los próximos años la situación del sector lácteo es muy promisoria en términos de demanda.

  

Y en términos de oferta yo creo que la Argentina es uno de los pocos países que están en condiciones de atender una demanda creciente de proteína, en este caso, de lácteos.

  

Pero hay un factor “expectativas” que no es menor: el productor sigue percibiendo con incertidumbre y desconfianza las políticas del gobierno hacia el sector.

  

¿Cómo será la producción?

  

Hardt: La producción de carne se verá inmersa en la inexorable ley de la oferta y la demanda, que en este caso en particular se manifiesta por medio de un mercado altamente demandante y una oferta notablemente restringida. Esta situación tarde o temprano llevará a un aumento de precios sostenido en el ganado vacuno.

  

Linari: Este año estamos cerrando con una producción de leche casi igual que la del año pasado. Tal vez un 1,5 por ciento más. En números redondos, 10.100 millones de litros.

  

Sin embargo, terminamos 2009 casi con la misma producción de 1999 que fue nuestro récord histórico: 10.360 millones de litros.

  

Para la producción de leche en 2010 puede estimarse un crecimiento moderado -entre 3 y 5 por ciento, lo cual equivale a 10.400/10.600 millones de litros-, en respuesta a una mejor situación climática y los mejores precios que permite pagar el mercado por la leche en tranquera.

  

Sobre el tema precio, a partir de una situación de mercado claramente más favorable que la que tuvimos desde mediados de 2008 hasta mediados de 2009, el precio de la leche debería ubicarse en niveles no inferiores a 1,1 o 1,2 pesos por litro de enero en adelante. Esta posibilidad cierta sólo podría verse empañada si el gobierno volviera a instrumentar algún tipo de intervención distorsiva en la actividad lechera -por ejemplo: derechos de exportación; restricción de los volúmenes por exportar; presión sobre la industria para que ponga un techo a los precios por pagar a los tamberos-. Si el mercado se sincera y los valores se acomodan dentro de la franja mencionada, se puede salir del esquema de compensaciones de una manera no traumática una vez cumplido el compromiso de pago para el período agosto- diciembre.

  

Oliverio: En 2010 Argentina puede volver a sembrar 29 millones de hectáreas como hizo este año y puede volver a producir entre 80 y 82 millones de toneladas. Eso será lo positivo. Lo malo será que son 15 millones de toneladas menos de las que podría haber logrado en una agricultura más normal, que significarán 2 mil millones de dólares menos de ingresos por exportaciones y 500 millones de dólares menos de ingresos por retenciones.

  

Veo también una luz roja en el tema de sustentabilidad: no cierra que el 75 por ciento del área cultivada sea destinada a oleaginosas, y el 25 por ciento restante a cereales: estamos al revés del mundo.

  

Para llegar a esa producción se repone sólo 1,6 millones de toneladas de fertilizantes, que significan 800 mil toneladas de nutrientes, cuando la campaña se está llevando cerca de 2,5 millones toneladas de nutrientes.

  

¿Cual será el comportamiento de los distintos mercados granarios?

  

Erize: Para el trigo el panorama es complicado porque ya se vendió todo el saldo exportable. Acá se cometió un gran error.

  

Nuestra ventaja comparativa siempre fue y sigue siendo Brasil. Pero se cierran las exportaciones cuando rige la ventaja arancelaria del Mercosur -de marzo a septiembre- y se otorgan permisos cuando Brasil no está en el mercado -noviembre a febrero-.

  

Brasil necesita 5 millones de toneladas de trigo, pero no ahora, sino en marzo. El Banco Nación tendría que estar otorgando créditos o warrants para que el productor guarde el trigo para el momento en el cual el mercado va a ser más favorable.

  

Esto puede ser dramático para buena parte de los productores de la pampa húmeda, que dependen exclusivamente de ese cultivo.

  

En girasol, los precios son muy buenos. Los aceites están muy sostenidos. La cosecha será muy pobre y eso recalentará aún más los mercados de los aceites.

  

En soja, con una cotización de 240 dólares la tonelada para mayo, yo le aconsejaría al productor cubrirse todo lo que pueda con contratos a futuro, o tomar puts, para asegurar precios mínimos.

  

¿Cómo se financiarán las producciones?

  

Oliverio: -En la producción de granos dependerá del resultado comercial de esta campaña y de su impacto en la recomposición del capital de trabajo. Si no alcanza, se volverá a recurrir al crédito bancario y si es necesario al comercial que ofrecen las empresas de insumos.

  

Hardt: La ganadería se va a financiar por sí sola ya que ha quedado demostrado fehacientemente que todas las promesas de apoyo a la actividad han sido nulas o en el mejor de los casos parciales y por lo tanto ineficientes.

  

Linari: Sigue siendo escaso el crédito para el sector a tasas compatibles con las posibilidades del productor. Las líneas para capital de trabajo con tasa subsidiada del Banco Provincia, por ejemplo, se agotaron rápidamente.

  

El Banco Nación viene manteniendo líneas para inversión con condiciones interesantes, pero antes que pensar en endeudarse para invertir y crecer es absolutamente imprescindible recrear la confianza.

  

¿Qué medidas se deberían tomar en 2010 para provocar un cambio de expectativas?

  

Hardt: Se debería terminar con el intervencionismo en los mercados; volver a adjudicarle a la ONCCA la tarea para la cual fue creada, que es la de supervisión y no la de intervención.

  

Generar un plan ganadero que también comprenda la comercialización de carnes a largo plazo, de manera que todos los actores de esta actividad tengan reglas claras y sepan a qué norte apuntar.

  

Linari: Nos está faltando poner en marcha el Plan Estratégico de la cadena láctea argentina, que no es ni más ni menos que poner en ejecución una visión de largo plazo y trabajar para lograr una meta que de acá a 2020 le dé a la lechería argentina el lugar que realmente puede tener en el mundo para beneficio de todos.

  

Erize: Dejar que los mercados trabajen en libertad. El gobierno debe dejar de aplicar todas las medidas intervencionistas.

  

El pronóstico de los especialistas

 

Gustavo Oliverio, director Fundación Producir conservando: “La campaña 2009/10 muestra la realidad de la debilidad del sistema de producción de granos”.

  

Gustavo Hardt, asesor en ganadería de Carbap: “El riesgo de la intervención del gobierno es que el año que viene estemos ante un cuadro aún peor que el actual”.

  

Juan José Linari, asesor en lechería de CRA: “El productor sigue percibiendo con incertidumbre y desconfianza las políticas del gobierno hacia el sector”.

  

Enrique Erize, vicepresidente de Consultora Nóvitas: “Los precios internacionales son buenos, pero hay un componente especulativo muy alto en el mercado de Chicago”. 

 

Fuente: La Nación (por Roberto Seifert)

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