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"ASPIRAMOS AL 60% DEL ALCOHOL POR MAQUILA" 08-12-09
 

Héctor Jure, presidente de la Unión de Cañeros Independientes de Jujuy y Salta, planteó en una entrevista las expectativas que genera la puesta en marcha el programa de biocombustibles argentinos. Por: Belisario Saravia Olmos.

¿Qué evaluación hacen de la zafra que acaba de concluir?

 

Fue un año realmente atípico. Muy pocas veces confluyen dos fenómenos naturales como ocurrió este año que, durante enero de 2009 tuvimos una seca que no se había registrado nunca, muy dura y con altas temperaturas, que incidió mucho en la cantidad de kilos por surco o toneladas por hectárea. Por otro lado, en julio, cayó una helada de consideración en todo el norte argentino que hizo que tengamos menos azúcar. Ambos fenómenos provocaron que tengamos menos caña y menos azúcar, cuando la generalidad y la genética indican que cuando hay menos caña por hectárea, hay más azúcar por hectárea. Este ha sido uno de los pocos años en que confluyeron dos fenómenos que hicieron que haya menos caña y menos azúcar, lo cual trajo menos ingresos al sector.

 

Además, estos problemas climáticos influyeron en que no se cumplan las proyecciones que habían de batir todos los récords en la historia en la producción de azúcar en el país. La Argentina de 1,5 millones de tn de azúcar llegó a 2 millones, y este año produjo 2,25 millones, cuando se esperaba llegar a 2,5 millones. Esto hubiera provocado un saldo exportable muy importante, para el cual el país no estaba preparado físicamente para sacar tanta azúcar.

 

Durante exactamente tres años hemos tenido el mismo promedio de precio en el azúcar, por lo que el sector estaba en una situación de quebranto. Pero esta caída de la producción provocó que se haga más fácil exportar, por lo que se descomprimió una poco el mercado interno y, como corolario de esto, en octubre y noviembre se movió un poco el precio en el mercado interno. Para desgracia de los productores, la gran mayoría de ellos hoy ya no tiene azúcar porque cumplió todas sus obligaciones.

 

El productor, de todas formas, queda esperanzado, ya que se movieron los precios internos e internacionales, y con un contexto productivo internacional que hace que estemos esperanzados para el año entrante con tener una buena zafra con buenos precios.

 

El sector de la industria azucarera tiene un panorama optimista, fundado en los precios internacionales del azúcar y por las perspectivas que genera la producción de etanol para el programa de biocombustibles. ¿Los cañeros independientes comparten esta visión optimista?

 

En estos momentos estamos en plena negociación sobre cómo participará el productor en el negocio de los biocombustibles. La ley de biocombustibles que había salido estaba muy buena, porque le pedía a la industria que tenga en cuenta al productor en su cadena productiva, que hagan una asociación participativa, que es exactamente lo que hoy tiene el productor cañero para el azúcar: un contrato de maquila, en virtud del cual entrega su materia prima y, por transformar la materia prima, el ingenio se queda con un porcentaje y el resto se lo da al productor.

 

Por el avance en las inversiones en el Norte, los cupos para producir el biocombustible se los dieron solamente a la industria. De ahí vino el planteo nuestro para que nos tengan en cuenta, para que se especifique cómo jugaba el productor, y se le propuso a la industria la maquila del alcohol.

 

El porcentaje de esa maquila es lo que hoy se está discutiendo con la industria. Entendemos que el productor no puede estar ajeno al programa de biocombustibles, ya que en Salta y Jujuy aproximadamente el 30% de la materia prima la tienen los cañeros, mientras que en Tucumán este porcentaje se eleva al 80%, entonces a nivel país el 60% de la materia prima está en mano de los cañeros independientes, con estos números el sector cañero debía ser tenido en cuenta en un programa de biocombustibles.

 

Se aceptó la maquila del alcohol, pero hay que fijar en qué porcentaje.

 

Entendemos que es un buen negocio que puede mejorar la ecuación del productor, porque para producir el alcohol necesario para el programa de biocombustibles, se necesitarían reemplazar entre 350 y 400 mil toneladas de azúcar de las 700 mil que se exportan. Entonces, en vez de tirar azúcar a mercados internacionales deprimidos, se podrían reemplazar los peores mercados y transformar en alcohol el azúcar, mejorando la ecuación para el productor.

 

¿A qué aspiran en esta negociación?

 

A lo que teníamos en alconafta, que era 60% para el cañero y el 40% para el ingenio, y que no haya cobro por deshidratación.

 

¿A cargo de quién estaría la comercialización del alcohol que le corresponda al productor por maquila?

 

Se realizaría a través de los ingenios, por cuenta y orden del cañero. Porque entendemos que por una cuestión de seguridad, ya que estamos hablando de combustibles, debe ser así.

 

¿Son optimistas en las negociaciones?

 

Sí. Venimos de tres años muy apretados y creo que no están dadas las condiciones de exprimirlo más al productor. Tiene que primar la cordura y ahí va nuestra máxima aspiración. La industria tiene que reconocer que tuvo más de 20 años una relación armónica con los productores, en virtud a estos contratos de asociaciones participativas como es la maquila, entonces ellos mismos deberían apostar a eso y llegar al mejor negocio para ambas partes y no ser leoninos.

Fuente: El Tribuno Campo. 

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